El PRM repite errores internos que hundieron al PRD
Dirigentes que empujan la candidatura de Carolina Mejía han subido el tono contra David Collado, reviviendo las divisiones internas que costaron al PRD 16 años fuera del poder.

La lucha interna dentro del PRM está encendida, y los métodos que se ven no son nuevos. Son exactamente los mismos que hicieron explotar al PRD y lo dejaron fuera del poder por 16 años. Si el partido que gobierna hoy no lo reconoce a tiempo, puede estar cometiendo el mismo error que destruyó a sus antecesores.
Eso es lo que hay que decir sin rodeos.
El patrón que ya conocemos
En días recientes, dirigentes como Chu Vásquez y Julio Martínez Brito han elevado el tono de sus críticas contra David Collado. No es un debate de ideas ni una discusión programática sobre el futuro del país. Es la vieja práctica del desgaste: atacar a una figura para ablandarla antes de una contienda interna, sembrar duda en las bases y crear la percepción de que el rival ya perdió antes de que empiece la carrera.
Lo que hace más llamativo el cuadro es que Carolina Mejía, la figura detrás de cuya candidatura presidencial se mueve el grupo conocido como PPH, no ataca directamente a Collado. Lo hace su equipo por ella. Esa es, precisamente, la táctica más vieja del manual: la candidata se mantiene por encima de la pela, mientras sus operadores le dan los golpes. Plausible deniability, le dicen en inglés. En dominicano se llama hipocresía política.
El PRD como espejo
El PRD fue, durante décadas, el partido más poderoso de República Dominicana. Lo que lo destruyó no fue la oposición, no fue la prensa, no fue el PLD. Lo destruyeron sus propias guerras de sangre interna. Las facciones que se formaron alrededor de candidaturas personales convirtieron cada proceso electoral en una trinchera donde el enemigo no era el partido contrario, sino el compañero de filas. El resultado: un partido dividido, agotado y que tardó 16 años en recuperar relevancia real.
El PRM nació, en parte, de esa fractura. Sus fundadores conocen esa historia de primera mano porque la vivieron. Por eso resulta tan desconcertante ver que algunos de sus dirigentes parecen haberse olvidado de la lección tan rápido.
La pregunta que nadie quiere responder
¿Cuánto vale ganar una primaria si el costo es llegar a las elecciones generales con un partido fracturado, con bases desmovilizadas y con dirigentes que no se soportan entre sí? La historia dominicana tiene la respuesta, y no es bonita.
El contrapunto válido es este: la competencia interna es sana. Un partido sin debate es un partido sin vida. Collado no es intocable, Mejía tiene todo el derecho de aspirar y sus aliados tienen derecho a hacer política. Nada de eso está en discusión.
Lo que sí está en discusión es el método. Hay una diferencia enorme entre debatir proyectos, visiones y trayectorias, y lanzar una campaña de desgaste personal antes de que siquiera arranque el proceso formal. Lo segundo no es competencia, es demolición. Y cuando la demolición se hace entre correligionarios, los únicos que salen ganando son los del partido de enfrente.
Alguien tiene que poner orden
El PRM tiene hoy lo que el PRD nunca supo preservar: el poder. Pero el poder no se cuida solo. Se cuida con disciplina, con reglas de juego claras y con liderazgo que le diga a sus propios cuadros hasta dónde llega la cancha.
Si la dirección del partido permite que esta dinámica se instale y se normalice, no habrá que esperar al 2028 para ver las consecuencias. El deterioro empieza mucho antes que la derrota.
El PRD tardó 16 años en aprender esa lección. La pregunta es si el PRM puede aprenderla gratis, mirando el espejo, o si insiste en aprenderla de la manera difícil.



