La crisis de Haití podría extender el conflicto hasta RD
El sociólogo Jaime Max Taveras advierte que una escalada militar contra las bandas en Haití presionaría la frontera dominicana, subiría precios y alteraría el comercio binacional.

La crisis de Haití podría extender el conflicto hacia la República Dominicana si las operaciones militares contra las bandas armadas se intensifican y los grupos criminales buscan nuevas zonas de refugio. Esa es la advertencia del sociólogo Jaime Max Taveras, quien identificó una cadena de riesgos que van desde la seguridad fronteriza hasta los precios de los alimentos en los mercados dominicanos.
"Las acciones de la banda en Haití tienen un efecto múltiple para la República Dominicana", afirmó Taveras, señalando que la proximidad territorial entre los dos países hace inevitable que la inestabilidad haitiana se sienta al otro lado de la línea.
Frontera, soberanía y comercio: los tres frentes en riesgo
Según el especialista, los efectos inmediatos de una escalada incluyen cuatro amenazas concretas: la extensión del conflicto a suelo dominicano, presiones sobre la soberanía nacional, alteraciones del comercio fronterizo y deterioro de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
En ese contexto, Taveras consideró prioritario reforzar la vigilancia fronteriza y ampliar la capacidad de respuesta de las autoridades para impedir que los grupos armados crucen hacia territorio nacional. Aunque el Gobierno dominicano ha descartado cerrar la frontera por el momento, al considerar que las condiciones actuales no lo justifican, el sociólogo sostuvo que esa posibilidad debe mantenerse abierta si la situación cambia.
"Cuidar la frontera, si es necesario cerrar la frontera", dijo, y agregó de inmediato una advertencia económica: "Si la República Dominicana cierra la frontera, se muere Haití de hambre. Entonces, no se puede, ese es un acto de deshumanidad."
El bolsillo dominicano también está en juego
Más allá de la seguridad, Taveras alertó sobre consecuencias económicas directas para los dominicanos. Una mayor desestabilización haitiana podría provocar aumentos en los precios de productos de primera necesidad y presionar los servicios públicos, en un escenario donde la población haitiana ya enfrenta dificultades para acceder a alimentos básicos.
El especialista subrayó que la relación comercial entre ambas naciones es de doble vía: la crisis del lado haitiano repercute sobre las actividades económicas del lado dominicano, y cualquier medida que interrumpa ese flujo tiene costos para los dos países.
El sociólogo también hizo referencia a señalamientos sobre posibles vínculos entre sectores económicos y las bandas armadas haitianas, aunque aclaró que durante la entrevista no aportó pruebas documentales que permitieran verificar esas afirmaciones.
Taveras cuestiona la operación unilateral de Bukele
Las declaraciones llegan en medio del anuncio del presidente salvadoreño Nayib Bukele de una operación militar para recuperar a cuatro técnicos aeronáuticos de su país desaparecidos tras un ataque armado en Haití. Taveras cuestionó que esa respuesta se plantee al margen de la cooperación entre Estados.
"Porque no se trata de Bukele y el presidente de Haití, o del pueblo de Haití y el pueblo de Bukele. De lo que se trata es un conflicto que se internacionaliza", expresó.
A su juicio, cualquier actuación militar unilateral podría vulnerar la soberanía haitiana y escalar las tensiones regionales. Por eso defendió que la crisis sea abordada mediante una fuerza internacional legitimada por las Naciones Unidas, con el objetivo de contener a los grupos armados y restablecer condiciones institucionales mínimas en Haití.
La solución pasa por elecciones y diplomacia
Para Taveras, la respuesta dominicana no debe limitarse al músculo militar. El especialista respaldó los esfuerzos del Gobierno de Santo Domingo para reclamar una intervención de la comunidad internacional y consideró fundamental que Haití pueda celebrar elecciones y recuperar un gobierno con capacidad real para establecer relaciones diplomáticas y comerciales estables con sus vecinos.
Por ahora, la República Dominicana mantiene la vigilancia militar en la frontera y ha descartado interrumpir el tránsito y el comercio binacional. Lo que queda por definir es hasta qué punto la situación en Haití obligará a revisar esa postura, y si la comunidad internacional actuará antes de que el conflicto cruce la frontera.



