El petróleo sube a US$103 tras el ataque en el estrecho de Ormuz
Un superpetrolero recibió el impacto de explosivos en el estrecho de Ormuz este viernes 30 de octubre, empujando el WTI a US$103.82 y sellando cuatro meses seguidos de alzas que acumulan ya un 15%.

Un superpetrolero golpeado por explosivos en el estrecho de Ormuz este viernes 30 de octubre fue la chispa que necesitaba el mercado del crudo para cerrar octubre con fuerza: el WTI terminó la jornada en US$103.82 por barril, un avance diario de 1.78% que convierte a este mes en el cuarto consecutivo al alza. Desde finales de septiembre, el precio acumula una ganancia de 15%, según información de EFE y Reuters recogida por el Diario Financiero. El estrecho de Ormuz, donde circula cerca de una quinta parte del petróleo que consume el mundo, volvió a estar en el centro de la tormenta.
El impacto no se limitó al crudo estadounidense. El Brent europeo subió 1.98% y cerró en US$117.15 en el contrato de diciembre, mientras el contrato de enero ganó US$2.19 para situarse en US$112.99. En términos mensuales, el Brent se encamina a cerrar octubre con un alza de alrededor de 13%, en sintonía con el repunte del WTI.
Dos relatos del mismo incidente, un solo mercado que reacciona
Sobre lo que ocurrió exactamente en Ormuz hay versiones contradictorias. La Guardia Revolucionaria iraní describe una colisión con una mina naval en una zona que, según dijo, el barco no tenía autorización para transitar. La Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) rechaza esa lectura y afirma que el buque fue impactado por artefactos explosivos lanzados desde una pequeña embarcación no identificada.
La distinción importa: un campo de minas deliberadamente sembrado tiene implicaciones muy diferentes para los seguros marítimos y para la libertad de navegación que un ataque oportunista desde una lancha. Pero el mercado no esperó a que se resolviera la disputa de versiones antes de subir los precios.
Lo que ninguna de las dos narrativas desmiente es la coincidencia de fechas. El incidente se produjo el mismo viernes en que mediadores de Qatar aterrizaron en Teherán con la misión de relanzar el diálogo entre Washington y el gobierno iraní. Ese mismo día, los hutíes de Yemen reclamaron haber atacado las refinerías de Ras Tanura y Rabigh, además de la planta de Saudi Aramco en Abqaiq. El efecto combinado fue que dos de los tres principales corredores energéticos del planeta, el propio Ormuz y el estrecho de Bab el Mandeb en el mar Rojo, quedaron bajo presión simultánea.
Prima de riesgo política: elecciones en Israel y en EE.UU. alimentan la volatilidad
El repunte de este viernes tampoco es un evento que surgió de la nada. Los inversores llevan semanas construyendo una prima de riesgo atada a dos citas electorales: los comicios israelíes del martes 27 de octubre, donde el bloque del Likud de Benjamín Netanyahu sumó 53 escaños, una cifra que no alcanza para conformar gobierno, y las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, previstas para la semana siguiente. Saxo Bank advirtió que ambas fechas podrían intensificar la agitación en los mercados durante las próximas dos semanas.
"El mercado sigue asignando una mayor probabilidad a una escalada y a una interrupción del suministro", afirmó Giovanni Staunovo, analista de materias primas de UBS, quien añadió que los funcionarios iraníes se han mostrado cautos ante la idea de cerrar un acuerdo en el corto plazo.
Para economías como la República Dominicana, que importan sus necesidades energéticas, cada punto porcentual que sube el crudo se convierte en presión adicional sobre los precios de los combustibles y los costos de transporte de mercancías.
Ocho meses de conflicto: de bloqueo total a capacidad reducida
El origen de la crisis se remonta al 28 de febrero de 2026, cuando un ataque combinado de Estados Unidos e Israel sobre instalaciones nucleares iraníes desató la respuesta de Teherán: el cierre de Ormuz, que dejó varados cerca de 2,000 buques. Tras seis semanas de operaciones intensas, se alcanzó un alto al fuego en abril. En junio, el presidente Donald Trump y su par iraní Masoud Pezeshkian rubricaron un memorando de entendimiento. Poco después, Irán retomó las acciones contra el tráfico comercial, inaugurando lo que los analistas denominan la tercera fase del conflicto.
Hoy el corredor marítimo funciona a alrededor del 74% de su capacidad anterior a la guerra. La firma de análisis Kpler calcula que el volumen actual ronda los 10.3 millones de barriles diarios, sostenido por un corredor naval bajo supervisión estadounidense, muy por debajo del ritmo de más de 20 buques diarios que circulaban antes del cierre. El Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE-CESEDEN) publicó esta semana un análisis que describe la situación como "estancada, sin avances significativos y sin perspectivas de solución diplomática en el corto plazo", aunque reconoce que Washington logró restablecer el flujo de crudo a niveles cercanos a los previos al conflicto.
La diplomacia respira, pero el resultado depende de las urnas
Teherán no ha bloqueado por completo la salida negociada. El canciller Abbas Araqchi declaró el 17 de octubre que el estrecho podría retomar la normalidad operativa en apenas siete días si Washington abraza el plan de mediación que circula a través de Qatar, y fue explícito: "la decisión está en manos de Estados Unidos". El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, puso sobre la mesa siete condiciones para avanzar, entre ellas el levantamiento del bloqueo naval, la restitución de activos iraníes congelados y el fin de las operaciones militares israelíes en el Líbano.
El regreso de la delegación qatarí a Teherán este viernes es la primera señal concreta en semanas de que el canal diplomático no está muerto. Lo que resuelvan las urnas estadounidenses la próxima semana será determinante para saber si esa puerta permanece entreabierta o se cierra definitivamente.



