Enfermedades del 11 de septiembre persiguen a más de 12,000 bomberos de Nueva York, 25 años después
Un cuarto de siglo tras el colapso de las Torres Gemelas, miles de rescatistas cargan con cáncer, daño pulmonar y trauma mental por las toxinas de la Zona Cero.

Las enfermedades del 11 de septiembre siguen cobrando un precio brutal entre quienes corrieron hacia el peligro ese día: 25 años después de los atentados, más de 12,000 miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) padecen al menos una enfermedad crónica atribuida a las toxinas que respiraron en la Zona Cero del World Trade Center.
El balance médico del FDNY es estremecedor. Un total de 4,257 integrantes han sido diagnosticados con cáncer, 10,562 certifican afecciones físicas permanentes en las vías respiratorias y 4,496 reciben atención especializada por trastornos de salud mental. Más de 600 miembros del cuerpo de rescate han fallecido en las últimas dos décadas como consecuencia directa de esas complicaciones.
La nube que las autoridades dijeron que era segura
El origen de esta crisis de salud está en la masiva nube de polvo que envolvió el Bajo Manhattan tras el colapso de las Torres Gemelas. En aquel momento, las autoridades ambientales declararon el aire y el agua como «seguros», basándose en los primeros monitoreos. Esa evaluación resultó ser un error grave, y sus consecuencias se siguen pagando con vidas y diagnósticos.
Entre los sobrevivientes figura Joe Conzo, extécnico de emergencias que superó un cáncer de hígado y otro de páncreas, y acumula hoy siete años en remisión. También Izzy Miranda, exinstructor operado de la nariz y diagnosticado con apnea obstructiva severa por la inhalación de químicos durante las labores de rescate en los escombros.
Un duelo que los cuarteles no pueden cerrar
Para la dirigencia sindical y los rescatistas del 11 de septiembre que sobrevivieron, el tiempo no mitiga el impacto. La identificación de restos humanos que aún continúa, el desarrollo tardío de tumores agresivos y las patologías respiratorias que aparecen años después mantienen abierta una herida colectiva en los cuarteles de bomberos de Nueva York.
Las enfermedades del 11 de septiembre no solo afectan los cuerpos de estos hombres y mujeres, sino también su salud mental. Casi 4,500 rescatistas reciben asistencia psicológica especializada, una cifra que refleja la dimensión invisible de una tragedia que para muchos no terminó con el colapso de las torres, sino que empezó ahí.
¿Qué sigue para los rescatistas?
A 25 años del ataque, la magnitud total del daño aún no se ha revelado por completo. Los expertos advierten que algunos tumores relacionados con exposición a tóxicos tienen períodos de latencia de décadas, lo que sugiere que el número de diagnósticos podría seguir aumentando en los próximos años. El duelo y la cuenta médica del 11 de septiembre están lejos de cerrarse.



