EE.UU. bombardea Irán por segunda vez en una semana y la tensión en el estrecho de Ormuz se dispara
El Comando Central de EE.UU. confirmó nuevos ataques contra objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica; Teherán ya respondió golpeando bases estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes.

Los bombardeos de EE.UU. en Irán entraron este martes en una nueva fase: el Ejército estadounidense golpeó por segunda vez en menos de siete días objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), intensificando una escalada militar que amenaza con desestabilizar el flujo global de petróleo.
El Comando Central de EE.UU. (Centcom), con sede en Florida, confirmó en sus redes sociales que a las 12:00 p.m., hora del este (4:00 p.m. GMT), «las fuerzas de EE.UU. comenzaron a ejecutar ataques contra objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en Irán», sin precisar cuáles fueron los blancos. El comunicado, de apenas un párrafo, justificó la acción por «los recientes intentos de agresión por parte del CGRI contra el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz y contra los miembros del servicio militar estadounidense desplegados en la región».
El primer golpe: la isla de Larak y las minas marinas
El ataque de este martes es la continuación directa de la ofensiva lanzada entre la noche del domingo y la madrugada del lunes, cuando fuerzas estadounidenses bombardearon la isla de Larak. Washington señaló que Teherán se preparaba desde allí para disparar cohetes cargados con minas marinas al estrecho de Ormuz. En ese primer ataque murieron dos personas.
Irán no tardó en responder: lanzó ataques contra bases estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes. Por ahora, Washington reporta que no hubo bajas ni daños significativos, pero el intercambio marca el primer ciclo abierto de hostilidades militares directas en un mes.
Irán amenaza con cerrar el estrecho si el bloqueo se intensifica
El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohamad Baqer Qalibaf, subió la apuesta este martes con una advertencia directa: si Estados Unidos intensifica el bloqueo marítimo a buques y puertos iraníes, Teherán responderá militarmente.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en la principal palanca de presión de Irán desde que comenzó la guerra, el 28 de febrero. Con esa herramienta ha paralizado casi todas sus exportaciones de petróleo y exige a cualquier embarcación que quiera cruzarlo que obtenga permiso iraní —un control que, de facto, convierte la vía marítima más vital del mundo para el crudo en un peaje geopolítico.
EE.UU. reabre una ruta alternativa cerca de Omán
Frente a esa presión, Washington ha ido recuperando terreno en las últimas semanas. Expertos en petróleo y analistas de Oriente Medio coinciden en que EE.UU. logró restablecer parte del tráfico comercial en el estrecho a través de una ruta meridional que bordea Omán, reduciendo parcialmente el estrangulamiento que Irán buscaba imponer.
Lo que sigue es incierto: ninguno de los dos bandos ha señalado disposición a desescalar, los ataques de esta semana elevan la posibilidad de una respuesta iraní de mayor alcance, y el precio del petróleo —y con él el de todo lo que llega en barco— observa cada movimiento desde el otro lado del mundo.



