El periodismo independiente está bajo ataque, advierte el NYT
Marc Lacey, director editorial de The New York Times, expuso en la 82.ª Asamblea de la SIP en Bogotá los cinco frentes que amenazan a los medios de comunicación hoy.

El periodismo independiente enfrenta su mayor prueba en décadas. Esa fue la advertencia central de Marc Lacey, director editorial de The New York Times, durante la 82.ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), celebrada esta semana en Bogotá, Colombia.
Lacey protagonizó una conversación magistral titulada "Estados Unidos rumbo a las elecciones: el poder, la prensa y la polarización", moderada por Martha Ramos, directora editorial de la Organización Editorial Mexicana (OEM) y presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP. Su diagnóstico fue directo: las presiones políticas contra los medios ya no son retórica, son política de Estado.
Los ataques a la prensa se volvieron acciones concretas
Lacey trazó una diferencia clara entre el primer y el segundo mandato de Donald Trump. Durante el primero, entre 2017 y 2021, muchas de sus declaraciones contra la prensa no se traducían en medidas reales. Ahora, desde que la actual administración arrancó en enero de 2025, el patrón cambió.
"Lo que dice Trump hoy debe tomarse en serio porque suele convertirse en acción", afirmó Lacey. Según explicó, los comentarios que el presidente publica en sus redes sociales pueden convertirse rápidamente en órdenes ejecutivas, restricciones o decisiones que afectan directamente a periodistas y organizaciones informativas.
Como ejemplo concreto, Lacey recordó el episodio en que la administración vetó a CNN, Politico y MSNBC, retirándoles las credenciales de cobertura en la Casa Blanca. Los tres medios iniciaron acciones legales y fueron respaldados por otras organizaciones periodísticas de distintas líneas editoriales, lo que Lacey señaló como un modelo de respuesta colectiva.
El NYT se reinventó para operar las 24 horas
Uno de los cambios más concretos que describió fue la transformación del propio Times. El periódico pasó a funcionar como una operación global continua, con equipos en Nueva York, Londres y Seúl, capaz de seguir, verificar e interpretar los hechos en tiempo real. Esta estructura, dijo, no es un lujo editorial sino una necesidad operativa frente al ritmo actual de la información política.
Lacey también subrayó que esta exigencia obliga a las salas de redacción a fortalecer sus equipos legales. La Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que garantiza la libertad de prensa, sigue en pie, reconoció, pero atraviesa tensiones extraordinarias. Los litigios relacionados con el acceso a la información son hoy parte del trabajo cotidiano de los grandes medios.
La inteligencia artificial amenaza el modelo económico del periodismo
El periodismo independiente también enfrenta un desafío financiero de nuevo tipo. Lacey planteó abiertamente la pregunta que recorre toda la industria: ¿quién va a pagar por el periodismo original si las plataformas tecnológicas siguen usando contenidos periodísticos para entrenar modelos de inteligencia artificial sin compensar a quienes los producen?
El director del Times advirtió que la sostenibilidad del periodismo de investigación depende de la existencia de modelos económicos capaces de financiar reportajes, coberturas y procesos de verificación. Sin esos modelos, la producción de información verificada colapsa, y con ella uno de los pilares del debate democrático.
Colaboración entre medios, la otra defensa
Frente a las amenazas comunes, Lacey llamó a los medios a superar sus diferencias editoriales y comerciales para actuar de forma coordinada. La colaboración entre organizaciones informativas, dijo, es hoy tan importante como la capacidad jurídica o la calidad periodística.
Lacey, quien trabajó durante años en México y conoce de cerca la realidad de la prensa latinoamericana, cerró su intervención con un mensaje de fondo: pese a las presiones tecnológicas y políticas, el periodismo sigue dependiendo de tres principios básicos: verificar los hechos, contextualizar la información y buscar la verdad. La SIP, cuya misión histórica es defender la libertad de expresión en las Américas, usó su asamblea anual esta semana para debatir precisamente cuánto cuesta mantener vivos esos principios.



