Miles de jóvenes dominicanos trabajan y estudian a la vez
Clases nocturnas, jornadas dobles y estrés constante: así luce el día a día de los estudiantes universitarios que no pueden elegir entre el trabajo y el título.

Miles de jóvenes dominicanos trabajan y estudian al mismo tiempo, partiendo su día entre el empleo, las aulas y las tareas académicas, muchas veces con apenas unas pocas horas para dormir. Para estos estudiantes, conseguir un título universitario no es solo un reto intelectual: es una carrera contra el reloj que empieza antes del amanecer y termina pasada la medianoche.
La jornada doble que pocos ven
La dinámica es exigente. Algunos arrancan el día muy temprano en el trabajo y, al terminar, se trasladan directo a clases nocturnas. Otros estudian de mañana y trabajan en horarios vespertinos o nocturnos. En ambos casos, el tiempo para descansar o compartir en familia se reduce al mínimo.
A eso se añade la presión de cumplir con exámenes, proyectos y asignaciones sin que el empleo se resienta. El agotamiento acumulado termina afectando el rendimiento académico y el bienestar emocional de quienes intentan sostener las dos frentes a la vez, según recoge el reportaje de N Digital.
El peso económico detrás de cada matrícula
La razón principal de esta doble carga es económica. Muchos estudiantes necesitan generar ingresos para cubrir matrículas, transporte, alimentación y materiales de estudio. En algunos casos, además, contribuyen a los gastos del hogar familiar, lo que convierte cada quincena en un ejercicio de malabarismo financiero.
Los jóvenes dominicanos trabajan y estudian no por elección sino por necesidad, y esa presión constante es el mayor obstáculo entre ellos y el título que persiguen.
Becas, horarios flexibles y clases virtuales como salida
Frente a esta realidad, algunas herramientas pueden marcar la diferencia: los horarios flexibles, las modalidades virtuales y las becas representan alternativas concretas que alivian la carga de quienes no pueden darse el lujo de estudiar a tiempo completo. Las facilidades de financiamiento universitario también figuran entre las opciones que reducen la presión sobre el bolsillo de estos estudiantes.
El título como motivación que lo sostiene todo
Pese al agotamiento, graduarse sigue siendo la principal motivación de estos jóvenes. Ven en la educación superior una vía real para mejorar sus condiciones económicas, acceder a mejores empleos y construir un futuro distinto al que tienen hoy. Ese sueño es el que los mantiene en pie cuando el cansancio aprieta.
Lo que falta por saber es cuántos de ellos logran llegar a la meta sin abandonar el camino. La deserción universitaria por razones económicas y laborales sigue siendo uno de los datos que las instituciones de educación superior del país aún deben medir con más precisión.



