Dos buques comerciales se hunden en el estrecho de Ormuz
Un portacontenedores de bandera de Singapur y un granelero de Antigua y Barbuda se hundieron tras ser impactados por proyectiles, en medio de una escalada de ataques que amenaza una ruta por la que pasaba una quinta parte del comercio mundial de energía.

Dos barcos comerciales se hundieron esta semana en el estrecho de Ormuz en incidentes separados, después de ser alcanzados por proyectiles en medio de una escalada de ataques contra el transporte marítimo que se ha intensificado en los últimos diez días. Los hundimientos se suman a una lista creciente de siniestros desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Irán el 28 de febrero pasado.
El GFS Pride: 21 tripulantes evacuados, sin heridos
Uno de los buques afectados es el GFS Pride, un portacontenedores de bandera de Singapur con capacidad para 2,824 TEU. El barco sufrió daños graves y un incendio a bordo mientras navegaba por el estrecho antes de hundirse. Los 21 miembros de su tripulación fueron evacuados sanos y salvos y no se reportaron heridos, según confirmó la Autoridad Marítima y Portuaria de Singapur (MPA).
El caso del GFS Pride corresponde al tercer buque hundido desde el inicio del conflicto entre Washington y Teherán, de acuerdo con un análisis de los datos de siniestros de la Organización Marítima Internacional (OMI).
El Cape Dao: un tripulante perdió la vida
El segundo buque es el Cape Dao, de bandera de Antigua y Barbuda. Este granelero fue alcanzado por un proyectil el 23 de septiembre pasado y terminó hundiéndose cerca del estrecho semanas después. Fuentes marítimas indicaron que un miembro de la tripulación perdió la vida y que el resto fue evacuado de inmediato tras el impacto. Según los datos de la OMI, el Cape Dao constituye el segundo buque hundido desde el inicio de la guerra.
Singapur condena los ataques; la industria eleva la alerta
La Autoridad Marítima y Portuaria de Singapur no midió sus palabras al reaccionar ante los incidentes.
"Estos ataques no son provocados, son injustificables y constituyen una violación del derecho internacional", expresó la entidad en un comunicado.
Por su parte, la empresa de gestión de riesgos marítimos MARISKS advirtió que los recientes hundimientos confirman que la amenaza en el estrecho de Ormuz va más allá de los buques cisterna. "La amenaza no se limita a los buques cisterna, ya que los portacontenedores y los graneleros también están sufriendo graves daños", sostuvo la compañía.
Irán intensifica los ataques con objetivos políticos y económicos
Teherán ha reconocido que está incrementando sus acciones en la zona como respuesta al bloqueo estadounidense de sus puertos y a las sanciones más severas impuestas el mes pasado. Dos altos funcionarios iraníes señalaron que el país emplea nuevas tácticas contra los barcos que atraviesan el estrecho con el objetivo de mantener elevados los precios del petróleo e influir en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos.
Irán ha intentado reforzar su control sobre el estrecho desde los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero, restringiendo el tránsito como parte de su confrontación con Washington. Entre los antecedentes documentados figura el Safeen Prestige, de bandera maltesa, impactado por un proyectil en marzo y posteriormente hundido al norte del estrecho. En abril, la Guardia Revolucionaria iraní atacó y se apoderó del portacontenedores MSC Francesca.
En juego, una quinta parte del comercio energético mundial
Antes de la guerra, aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado transitaba por el estrecho de Ormuz, lo que convierte esta vía en una de las más estratégicas del planeta. Los hundimientos del GFS Pride y el Cape Dao elevan la presión sobre las navieras, los aseguradores y los gobiernos que dependen de esa ruta para el suministro energético.
La situación en el estrecho sigue sin señales de distensión entre Irán y Estados Unidos, mientras continúan los ataques a embarcaciones comerciales y se aguarda alguna respuesta diplomática o militar que cambie el rumbo del conflicto.



