56 kilómetros de verja y 95% de efectividad: así blinda la frontera la defensa dominicana
Las Fuerzas Armadas pasan de capacidades aisladas a un sistema integrado: 2,600 militares en los Juegos, drones en la frontera y 120,000 uniformes al año hechos en el país.

La defensa dominicana entra en una nueva etapa: la verja perimetral en la frontera ya alcanza un desarrollo de 56.6 kilómetros, con más de 50 kilómetros terminados, y muestra una efectividad cercana al 95 % en los sectores donde está instalada.
Así lo detalla un análisis firmado por Manuel Antonio Vega y publicado por El Nuevo Diario, que describe cómo las Fuerzas Armadas, bajo la conducción del ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ERD, avanzan de capacidades aisladas hacia un sistema integrado de prevención, vigilancia y respuesta.
La frontera se blinda con drones y monitoreo permanente
En la frontera, la estrategia combina infraestructura, movilidad e inteligencia tecnológica. No se trata solo de la barrera física.
Las carreteras de patrullaje, la iluminación, los sistemas de comunicación, los drones autónomos y el monitoreo permanente desde el C5i permiten detectar movimientos irregulares, transmitir coordenadas y movilizar unidades terrestres con mayor precisión.
Según el análisis, esta integración reduce actividades ilícitas, mejora el conocimiento de la situación y fortalece el control territorial. La tecnología no sustituye al soldado, pero multiplica su alcance.
2,600 militares para blindar los Juegos
El dispositivo de seguridad de los Juegos Centroamericanos y del Caribe es otro ejemplo concreto. Comenzó a organizarse con más de seis meses de anticipación y contempla el despliegue directo de más de 2,600 militares en alrededor de veinte instalaciones, con unidades de apoyo en las áreas periféricas.
Más que una movilización de personal, se trata de una operación que exige inteligencia, logística, comunicaciones y coordinación interinstitucional. La ausencia de incidentes relevantes durante su desarrollo confirma, según Vega, que la seguridad efectiva casi siempre empieza mucho antes de que el público la perciba.
De estructuras colapsadas a una misión humanitaria en horas
Esa capacidad de anticipación también se refleja en la respuesta ante emergencias. Las experiencias frente a estructuras colapsadas fueron convertidas en doctrina, entrenamiento y adquisición de tecnología especializada para búsqueda y rescate.
Ese aprendizaje permitió activar en pocas horas una misión humanitaria hacia Venezuela, integrando personal del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, el Cuerpo Especializado de Mitigación de Emergencias y Desastres (CEMED) y otras instituciones. El país demostró que puede proyectar asistencia más allá de sus fronteras.
El fortalecimiento del CEMED amplía esa posibilidad: su nueva infraestructura, equipos y personal preparado colocan al país en mejores condiciones ante terremotos, huracanes, incendios e inundaciones. La aspiración es convertirlo en un centro regional de entrenamiento para Centroamérica y el Caribe.
Uniformes hechos en casa: 120,000 al año y 35% de ahorro
A esta visión se suma la recuperación de la Industria Militar Dominicana. El ensamblaje de decenas de ambulancias y de los vehículos blindados FURIA, junto con la fabricación de uniformes, mobiliario y otros equipos, reduce la dependencia exterior y genera empleos especializados.
La producción proyectada ronda los 120,000 uniformes anuales, con ahorros aproximados del 35 %. En palabras simples: fabricar en casa le sale más barato al Estado y garantiza mantenimiento y reposición.
Cooperación regional y bienestar del soldado
El análisis subraya que las amenazas actuales no reconocen fronteras: narcotráfico, narcoterrorismo y crimen organizado exigen intercambio de inteligencia y actuación conjunta con países de la región, junto al apoyo a la Dirección Nacional de Control de Drogas.
La modernización debe avanzar con la profesionalización de la carrera militar: educación, incentivos para estudiar y ascensos por mérito. A eso se suma el bienestar del personal —rotaciones fronterizas, compensaciones, alojamiento, alimentación, cobertura médica y atención a la salud mental— porque cuidar al soldado es condición para cumplir la misión.
Toda transformación de esta naturaleza requiere continuidad, evaluación y actualización permanente. Las amenazas cambian y la tecnología evoluciona rápido, por lo que el reto queda planteado: mantener la orientación que hoy fortalece la planificación y la capacidad de respuesta del Estado dominicano.



