Ruddy González a casi 60 años de carrera: "La imparcialidad no existe, hay que ser objetivo"
El veterano periodista repasa los límites entre prensa y poder, la autocensura y los retos del oficio en una entrevista publicada en Diario Libre.

El veterano comunicador Ruddy González lleva casi 60 años en el periodismo dominicano y no se guarda nada. En una extensa entrevista concebida por la periodista Inés Aizpún y publicada en Diario Libre, González repasa los cambios del oficio, la relación entre la prensa y el poder, y los desafíos que hoy enfrentan los medios. El eje de todo: el rigor ético no se negocia.
"Es una forma de vida", define González sobre el Ruddy González periodismo que ha practicado desde 1967, cuando inició formalmente en el periódico El Caribe bajo la mentoría de figuras como Cuchito Álvarez, Germán Ornes y Jaime Lockward. Desde entonces ha transitado por la prensa escrita, la radio, la televisión y las corresponsalías.
"La imparcialidad no existe": la clave del oficio
Frente al debate sobre los principios rectores de la profesión, González traza una línea clara entre neutralidad y rigor. "Objetivo. La imparcialidad no existe, la independencia no existe. Todos somos dependientes de algo. Hay que ser objetivo, eso no se negocia", afirma sin titubear.
Para él, el periodismo no es vocación de neutralidad ciega sino de precisión y responsabilidad. La diferencia, dice, está en saber desde dónde se habla y no engañar al público sobre eso.
Prensa y poder: el mito que González desmonta
Sobre la idea de que los medios ponen y tumban gobiernos, el comunicador es directo: "Eso de que los periodistas ponemos gobiernos y tumbamos gobiernos es mentira. Nosotros le podemos dar un empujoncito, sí. O le ponemos una cascarita de guineo. Nosotros tenemos que saber bien cuál es el rol que jugamos y ser críticos".
González también relata las presiones que vivió bajo distintas administraciones, incluidas llamadas de atención de jefes de Estado y cuestionamientos directos del expresidente Joaquín Balaguer sobre la libertad de prensa. Esas experiencias, dice, forman al periodista tanto como cualquier aula.
La autocensura: un fenómeno más humano que político
El tema de la autocensura lo aborda con una honestidad que pocos comunicadores exhiben en público. Reconoce que no siempre es producto de presiones externas: "Hay una autocensura incluso natural, porque hay afectos, hay situaciones, hay amistades, familiaridades, hay conceptos en los que uno cree".
Esa admisión distingue a González del discurso oficial del gremio, que suele presentar la autocensura solo como resultado de la intimidación. Para él, también es parte de la condición humana del periodista.
La opinión sin sustento: el peligro del momento
En su lectura del panorama actual, González advierte sobre la explosión de voces no especializadas que inundan los medios y las redes. "Hay gente que yo no conozco ni tengo la menor idea de quién es, de dónde vino, y está hablando de energía atómica o de los problemas del hígado graso. O de los piratas de Somalia", señala con ironía.
A ese fenómeno suma otro problema estructural: los bajos salarios del gremio en República Dominicana han empujado a talentos formados hacia el sector corporativo o el mundo jurídico, dejando al periodismo con menos músculo para investigar.
La inteligencia artificial: herramienta, no amenaza
Lejos del pesimismo tecnológico que domina el debate generacional, González recibe la irrupción digital con entusiasmo. "La inteligencia artificial es una herramienta fabulosa que se le ha puesto a la humanidad en las manos", afirma, y añade con humor al recordar sus años consultando enciclopedias físicas en bibliotecas: "Si yo hubiese estudiado inteligencia artificial, ¡yo fuera un genio!".
A casi seis décadas de haber escrito su primera nota, González sigue activo y con opinión. La pregunta que queda abierta es cuántos comunicadores de las nuevas generaciones llegarán a los 60 años en el oficio con algo sustancial que decir.



