Los acuíferos del Este se agotan y Castillo exige presas en La Altagracia
El precandidato peledeísta visitó nueve comunidades de la provincia el 24 de octubre y advirtió que sin embalses en los ríos Chavón, Maimón y Sanate, el crecimiento turístico tiene techo.

El agua subterránea que sostiene al polo turístico más importante de República Dominicana se está acabando, y nadie en el gobierno ha dado una respuesta. Gonzalo Castillo, precandidato presidencial del PLD, puso ese diagnóstico en el centro de su agenda política durante una jornada de recorrido por nueve comunidades de La Altagracia el sábado 24 de octubre, y su propuesta fue directa: retomar los estudios para construir presas en La Altagracia, específicamente en los ríos Chavón, Maimón y Sanate.
La urgencia no es retórica. Los acuíferos costeros de la región Este abastecen a la vez a hoteles de gran escala, comunidades residentes y actividades agropecuarias. A medida que el polo turístico se expande, esa demanda supera la capacidad de recarga natural del recurso. Dejar ese problema sin solución estructural, advirtió Castillo, equivale a ponerle un límite al destino y al bienestar de las familias que viven fuera de los resorts.
De Boca de Yuma a Higüey: los mismos problemas en cada parada
El recorrido de Castillo incluyó Cruce de Bayahibe, Benerito, Boca de Yuma, San Rafael del Yuma, Punta Cana, Verón-Punta Cana, Lagunas de Nisibón, La Otra Banda e Higüey. En cada punto, el encuentro con dirigentes comunitarios, líderes políticos y vecinos arrojó un diagnóstico uniforme: canasta básica más cara, percepción de inseguridad, escasez de empleo formal y déficit en infraestructura escolar y servicios para la primera infancia.
El precandidato peledeísta fue claro en su lectura: calificar el desempeño de La Altagracia únicamente con el termómetro hotelero es una distorsión. Para Castillo, la verdadera métrica del progreso regional tiene que incluir el acceso a servicios públicos, las condiciones laborales de los residentes y la calidad de vida de quienes habitan fuera de los perímetros de los complejos turísticos, en pie de igualdad con las cifras de ocupación hotelera.
Turismo que crece, pero no derrama
En el debate sobre el modelo turístico, Castillo defendió la necesidad de invertir de forma sostenida en seguridad, infraestructura y estándares de servicio para que Punta Cana siga compitiendo a nivel global. Pero añadió una condición: ese crecimiento debe planificarse de modo que los beneficios económicos fluyan también hacia las comunidades del entorno, no solo hacia los grandes operadores del sector.
A ese planteamiento sumó dos demandas concretas para el campo: fortalecer la producción agropecuaria local, que hoy queda eclipsada por la economía de enclave, y rehabilitar las vías internas de la provincia que conectan a esas comunidades con los mercados y los servicios.
Presas como apuesta estratégica para el Este
Al referirse a los proyectos de embalse en los ríos Chavón, Maimón y Sanate, Castillo los ubicó en una categoría distinta a las promesas de campaña ordinarias. Los definió como iniciativas técnicas pendientes que merecen ser retomadas con rigor y evaluadas a fondo, y los situó como pieza central de cualquier política hídrica de largo alcance para toda la región Este, no solo para el sector hotelero.
Castillo cerró la jornada apelando a lo que describió como una manera diferente de ejercer la política: cercanía con la gente, transparencia y soluciones que se puedan medir. Señaló que su visión de desarrollo busca generar condiciones para que cada dominicano pueda progresar con el fruto de su propio esfuerzo.
Lo que queda por definir es si estas propuestas, tanto la hídrica como la de reparto más amplio de los réditos del turismo, terminan formando parte de un programa de gobierno formal del PLD de cara al próximo ciclo electoral.



