Elecciones en Israel terminan en empate y suspense político
El opositor Gadi Eisenkot se declara listo para gobernar, pero los sondeos sitúan a su bloque y al de Netanyahu en 51 escaños cada uno, muy lejos de los 61 necesarios para la mayoría.

Las elecciones en Israel dejaron la noche del miércoles 28 de octubre un resultado tan apretado que ni el ganador está claro. Los sondeos a boca de urna de los canales 11 y 13 sitúan al "Bloque del Cambio" del opositor Gadi Eisenkot y al bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu con 51 escaños cada uno, de los 120 que componen la Knesset (Parlamento). Ambos bandos están muy lejos de los 61 diputados que se necesitan para gobernar.
La participación ciudadana fue la nota más alta de la jornada: un 77.7% de los israelíes acudió a votar, el nivel más alto desde 1999, en la primera consulta legislativa desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Eisenkot se lanza, Netanyahu aguarda
Sin esperar los resultados oficiales, Eisenkot, ex jefe militar y figura nueva en la política, tomó el micrófono ante sus seguidores en un estadio de Tel Aviv y se declaró listo para formar gobierno. "El público ha votado por el cambio", dijo. Fue más lejos y lanzó un desafío directo a Netanyahu: "Un líder digno aceptaría el voto de censura del pueblo y anunciaría hoy mismo su retiro de la vida política". También le advirtió: "Ni siquiera intentes utilizar la seguridad de Israel con fines políticos", en alusión a las declaraciones del primer ministro sobre la amenaza iraní en los días previos a la votación.
Netanyahu, de 77 años, aún no había tomado la palabra al cierre de las estimaciones. Su partido, el Likud, sigue siendo la fuerza más votada individualmente, con entre 24 y 27 escaños estimados, aunque muy por debajo de los 32 que obtuvo en la elección anterior.
Los partidos árabes, la llave del próximo gobierno
El otro dato que sacudió la noche fue el avance de las dos listas árabe-israelíes: Raam (Lista Árabe Unida) y la Lista Unificada suman entre 17 y 18 diputados previstos, lo que las convierte en posibles decisoras de cualquier coalición.
El líder de Raam, Mansur Abás, declaró que el bando de Netanyahu sufrió "una derrota importante" y se dijo dispuesto a trabajar con Eisenkot. Pero la analista Ilana Shpaizman, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Bar-Ilan, advirtió que la situación está en un punto muerto: "Netanyahu no tiene forma alguna de formar un gobierno", y Eisenkot deberá elegir entre apoyarse en los partidos árabes o montar un ejecutivo en minoría, dos salidas que su propio bloque ha rechazado hasta ahora.
Negociaciones que pueden durar semanas
Gideon Saar, ministro de Relaciones Exteriores de Netanyahu, calificó de "prematuras" las celebraciones de la oposición. En la sala reservada por el Likud para la noche electoral, el ambiente no era de derrota total: Elie Pieprz, simpatizante de 53 años, se declaró "muy optimista" con el recuento pendiente del voto de cerca de 600,000 soldados y reservistas, un proceso que suele tomar más tiempo.
La Comisión Electoral comenzó a publicar resultados oficiales de forma gradual y el proceso podría extenderse varios días, según informó RNN. Tras eso, los partidos entrarán en semanas de negociaciones intensas para intentar armar una coalición. Si fracasan, como ya ha ocurrido varias veces en la historia reciente del país, habrá que volver a las urnas.
El peso del 7 de octubre y la polarización
Estas elecciones en Israel se celebraron bajo la sombra del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y en medio de crecientes críticas internacionales por la gestión de la guerra en Gaza y la expansión de asentamientos en Cisjordania. El contexto agudizó la polarización del electorado. Asia Egbaria, estudiante de derecho de 23 años que votó en Um al-Fahm, una ciudad del norte con mayoría árabe, lo resumió así: "Quiero un cambio. Ya no quiero que me traten como a una ciudadana de segunda o tercera clase. Solo quiero vivir en paz y tranquilidad".
La próxima clave será el resultado oficial del voto militar. Ese recuento podría inclinar la balanza antes de que arranquen las negociaciones formales para formar gobierno.



