El calor causó cerca de 3 millones de muertos en el mundo en 8 años
Un estudio publicado en The Lancet con 146 investigadores de 30 países revela que solo en 2023 hubo 710,000 muertes por calor, más que por malaria o VIH, y pide declarar el cambio climático una emergencia sanitaria mundial.

El calor extremo causó cerca de 3 millones de muertos en el mundo entre 2016 y 2023, según un estudio publicado este miércoles 28 de octubre por la revista médica británica The Lancet. La cifra coloca al cambio climático como una amenaza sanitaria de primer orden, y los autores del informe piden que sea declarado una "emergencia sanitaria mundial".
La investigación, que reúne a 146 especialistas de 30 países, abarca el período desde que entró en vigor el Acuerdo de París (cuyo objetivo era limitar el calentamiento global a 1.5 °C respecto a la era preindustrial) hasta 2023, el último año con datos completos disponibles.
710,000 fallecidos solo en 2023, un año récord
El número más impactante del informe es el de 2023: ese año, 710,000 fallecimientos pueden atribuirse directamente al calor, una cifra que supera la cantidad de muertes registradas ese mismo año por malaria o por VIH. Más de dos tercios de esas muertes son atribuibles al cambio climático de origen humano, según los investigadores.
Para llegar a esa estimación, los autores calcularon la diferencia entre las muertes por calor registradas por los Estados y las que se habrían producido en un escenario hipotético sin cambio climático. "Siempre hay períodos de fuerte calor, pero su intensidad y su frecuencia se ven amplificadas por el cambio climático de origen humano, por eso observamos más muertes de las que habríamos tenido", explicó el profesor Ollie Jay, de la Universidad de Sídney.
El costo económico: un billón de dólares al año
El calor no solo mata: también drena la economía mundial al reducir la productividad de los trabajadores. Según el informe, en los últimos tres años ese costo ascendió a un billón de dólares anuales. Las regiones más golpeadas son el sureste de Asia y África, con pérdidas equivalentes al 3.9% y el 3.2% de su PIB respectivamente. América soporta una pérdida del 1.5%, frente al 0.2% de Europa.
"Los efectos perjudiciales del cambio climático sobre la salud avanzan más rápido que la respuesta mundial a esos efectos y se aceleran incluso", afirmó Marina Romanello, directora ejecutiva del Lancet Countdown, al presentar el estudio. Por eso, agregó, los autores piden que el cambio climático sea reconocido formalmente como una emergencia sanitaria mundial, lo que permitiría a los Estados crear mecanismos de respuesta similares a los activados por la Organización Mundial de la Salud durante pandemias.
Hay avances, pero llegan tarde y mal repartidos
El informe, publicado antes de la COP31 de noviembre, también recoge señales de progreso. Desde 2016, 56 de los 194 países miembros de la OMS han adaptado sus sistemas de salud, y se han establecido sistemas de alerta temprana frente a fenómenos extremos. Las inversiones en energías limpias alcanzaron los 2.1 billones de dólares en 2025, el doble de lo destinado a combustibles fósiles. En 77 países donde bajó la contaminación vinculada a energías fósiles, se evitaron unos 323,000 fallecimientos.
Sin embargo, los combustibles fósiles aún representan el 80% de la energía mundial y generan una contaminación que provoca 2.73 millones de muertes al año. Y la inversión en investigación médica sobre el clima, aunque se multiplicó por siete, concentró el 84% de sus recursos (un total de 316 millones de dólares en 2024) en países ricos, precisamente cuando son las naciones menos desarrolladas las más vulnerables.
"Demasiado lentos, demasiado modestos", los esfuerzos realizados "no benefician a quienes más los necesitan", sentenció Romanello, según informa RNN a partir de despachos de AFP. La directora además advirtió que desde hace dos años la inestabilidad geopolítica mundial ha relegado el calentamiento a un segundo plano, "justo cuando la inacción corre el riesgo de exacerbar esa inestabilidad".
Qué sigue: la COP31 como próxima prueba
El informe llega como presión directa sobre los gobiernos que se reunirán en la COP31 en noviembre. La pregunta que queda abierta es si los líderes mundiales responderán a la demanda de declarar emergencia sanitaria global o si el clima seguirá perdiendo terreno frente a las urgencias geopolíticas del momento.



