Las viejas mañas del PRM amenazan su unidad rumbo a 2028
Las declaraciones de Chú Vásquez contra David Collado encienden alarmas dentro del partido oficialista: ¿está el PRM repitiendo los errores que destruyeron al PRD?

Las viejas mañas del PRM ya están asomando la cabeza, y apenas quedan dos años para las elecciones de 2028. Las declaraciones del veterano dirigente Chú Vásquez descalificando la trayectoria partidaria de David Collado (uno de los nombres que suena con más fuerza como posible candidato presidencial) encendieron una señal de alerta que el partido gobernante no puede darse el lujo de ignorar.
Más que una opinión, una advertencia política
No se trata de un simple intercambio de pareceres entre militantes. Cuando un dirigente de peso cuestiona públicamente la legitimidad de un aspirante, el mensaje que envía es otro: si es ese candidato, que no cuenten con él. Eso no es competencia interna. Eso es dinamitar la unidad antes de que empiece la batalla.
Y ahí está el nudo del problema. La cohesión partidaria no se mide cuando todos aplauden al mismo nombre, sino cuando quienes pierden una competencia interna están dispuestos a respaldar al ganador. Sin esa disposición, la primaria no une: divide.
El fantasma del PRD que destruyó al PRM
El PRM nació, precisamente, de las cenizas de un PRD que sus propias divisiones y ambiciones personales hicieron colapsar. Esa historia debería estar grabada en la memoria de cada dirigente del partido. La ironía es que el mismo partido que se fundó como escape de esa dinámica tóxica parece estar tentado a repetirla.
Si cada corriente interna está dispuesta a reconocer únicamente a su propio candidato, ningún partido es suficientemente grande para contener tantas ambiciones simultáneas.
El costo de no ponerse de acuerdo
El poder que no logra organizarse para conservarse termina organizándose para perderlo. Si el espíritu con el que el PRM pretende llegar a 2028 es el de las resistencias veladas, los aplausos de fachada y los vetos encubiertos, el camino a la oposición estará pavimentado con sus propias contradicciones.
La pregunta que queda en el aire es si las palabras de Vásquez representan solo su posición personal, o si reflejan lo que se esconde detrás de las sonrisas y los discursos de unidad que el partido exhibe en público. La diferencia entre una y otra respuesta podría definir si el PRM llega a 2028 como gobierno o como recuerdo.



