El Tesla Roadster Rocket hace acrobacias aéreas y va a 370 km/h
Tesla presentó en Texas un prototipo con propulsores de gas comprimido desarrollados con SpaceX, capaz de saltar y ejecutar maniobras imposibles para cualquier auto convencional, aunque sin aprobación para circular en carreteras públicas.

El Tesla Roadster Rocket irrumpió este sábado 17 de octubre con una demostración que dejó pocas dudas sobre hacia dónde quiere ir Elon Musk: un deportivo que salta, gira en el aire y puede superar los 370 kilómetros por hora, todo gracias a propulsores de gas comprimido desarrollados en conjunto con SpaceX.
La presentación se realizó en las instalaciones de SpaceX en Texas, Estados Unidos, y mostró un prototipo capaz de ejecutar maniobras acrobáticas que ningún automóvil convencional puede replicar. El vehículo incorpora propulsores de gas frío que generan empuje directo y, además, un sistema de succión diseñado para aumentar la adherencia al piso mediante fuerza aerodinámica aplicada por debajo del chasis.
Cifras que impresionan, pero sin verificación independiente
Según las cifras atribuidas al fabricante, el Roadster Rocket acelera de cero a 96 km/h en menos de un segundo y alcanza una velocidad máxima superior a los 370 km/h. Sin embargo, ninguna de esas prestaciones cuenta con verificación independiente hasta el momento. Tendrán que confirmarse mediante pruebas técnicas formales antes de que puedan tomarse como definitivas.
Tesla también adelantó otras variantes del modelo. Una de ellas, denominada Thrust, está orientada específicamente a la competición y también incluye tecnología de propulsión similar. Una tercera opción, llamada Performance, sería más convencional: dos personas, sin propulsores, diseñada para uso en carretera, aunque sus especificaciones definitivas y su homologación siguen pendientes.
Musk admitió que el prototipo no estaba optimizado para la seguridad
El punto más polémico de la presentación lo puso el propio Musk. De acuerdo con los reportes sobre la demostración, el fundador de Tesla reconoció abiertamente que el modelo no estaba optimizado para la seguridad. Por esa razón, el prototipo fue controlado de forma autónoma durante las maniobras, para minimizar los riesgos en la exhibición.
Los depósitos que almacenan gases a presión representan un factor de riesgo real: en caso de rotura o liberación accidental de energía, las consecuencias pueden ser graves. Ese escenario exige controles específicos para la instalación, el mantenimiento y la operación de los propulsores, según los reportes publicados sobre la presentación.
Sin luz verde para la carretera ni para el aire
Desde el punto de vista legal, el Roadster Rocket se mueve en terreno incierto. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) no lo clasifica, por ahora, dentro de la definición de aeronave. Pero eso no significa que todas sus maniobras estén autorizadas ni que el vehículo quede exento de las normas de seguridad vial. La versión Rocket, en concreto, no cuenta con aprobación confirmada para circular por carreteras públicas.
El proyecto apunta a fundir la ingeniería automotriz con tecnología aeroespacial a una escala sin precedentes en la industria. Su llegada al mercado dependerá de pruebas de rendimiento, garantías de seguridad y las autorizaciones regulatorias que correspondan. Cuándo ocurrirá eso, por ahora, es la gran pregunta sin respuesta.



