Abinader asume la presidencia del PRM y promete un partido unido sin imponer sucesor
El presidente de la República tomó el control formal del Partido Revolucionario Moderno y fijó cuatro prioridades: unidad, democracia interna, renovación y apertura a la sociedad.

Luis Abinader asumió este fin de semana la presidencia del PRM y lanzó un mensaje que muchos dentro del partido esperaban con lupa: no viene a escoger su sucesor ni a imponer un heredero político.
"Soy presidente del Partido Revolucionario Moderno. Pero también soy presidente de la República Dominicana", dijo Abinader durante su juramentación. Y dejó claro que esa segunda responsabilidad está por encima de cualquier interés partidario.
Gobierno y partido, con líneas separadas
Abinader fue enfático en marcar la diferencia entre ambos roles. "Gobierno y partido tienen responsabilidades distintas. Y mientras yo sea Presidente de la República y presidente del PRM, cuidaré celosamente esa diferencia", puntualizó.
Para manejar el día a día de la organización, nombró a Deligne Ascensión como vicepresidente ejecutivo. "Deligne, como miembro fundador, conoce este partido, sus dirigentes y sus bases. Cuenta con mi confianza y tendrá todo mi respaldo para trabajar por su fortalecimiento, su unidad y su renovación", expresó el mandatario.
En la nueva dirección también quedaron juramentados como vicepresidentes Milagros Ortiz Bosch, Eddy Olivares, Nelson Arroyo y Salvador Ramos. Juan Garrigó asumió la secretaría general y Gloria Reyes la secretaría nacional de organización. Luis Delgado ocupará la secretaría nacional electoral.
Cuatro compromisos para la nueva etapa
El presidente detalló que su gestión al frente del PRM girará en torno a cuatro ejes: cuidar la unidad sin imponer uniformidad, fortalecer la democracia interna, renovar y formar permanentemente al partido, y mantenerlo abierto a la sociedad dominicana.
"Yo les garantizo que, si seguimos trabajando unidos y con el proyecto de cambio que está transformando este país, no solo ganaremos las siguientes elecciones, sino que transformaremos el país para siempre y el PRM tendrá muchas más victorias por delante", afirmó.
También llamó a abrir más espacios para jóvenes y mujeres, modernizar las estructuras del partido e incorporar nuevos talentos. "Un partido que deja de escuchar comienza a alejarse de la gente. Un partido que deja de renovarse comienza a envejecer. Y un partido que abandona sus principios termina perdiendo su razón de ser", advirtió.
Sin heredero impuesto: la sucesión será de los perremeístas
En uno de los momentos más esperados de su discurso, Abinader descartó cualquier papel de árbitro en la carrera por sucederlo. "Mi responsabilidad como presidente del PRM no será escoger quién habrá de sucederme en la Presidencia de la República", sostuvo.
Garantizó que cuando llegue ese momento, todos los aspirantes encontrarán "un partido institucional, democrático, imparcial y unido", con reglas claras y sin que nadie use posiciones públicas para obtener ventajas indebidas. "Serán los perremeístas, mediante los mecanismos democráticos de nuestra organización, quienes decidan. Y después será el pueblo dominicano quien tenga la última palabra", recalcó.
Un reconocimiento a Paliza y Carolina Mejía
Antes de mirar hacia adelante, Abinader se detuvo a reconocer el trabajo de quienes lo precedieron en la conducción del partido. Destacó "el extraordinario trabajo que, con dedicación, lealtad y un profundo compromiso con el partido, han realizado durante estos últimos ocho años José Ignacio Paliza y Carolina Mejía", como presidente y secretaria general del PRM, respectivamente.
También reconoció a la primera dirección del partido, encabezada por Andrés Bautista y Jesús Chu Vásquez, en los momentos fundacionales de la organización.
Abinader cerró con una advertencia que sonó tanto a promesa como a exigencia interna: "Por encima de cualquier aspiración personal, de cualquier cargo, de cualquier partido y de cualquier elección, está siempre la República Dominicana."



