Las presas se recuperan, pero el agua en tu llave tarda más
Las lluvias recientes llevaron los embalses nacionales al 62.07% de su capacidad, con Valdesia al 79.2%. Pero entre la presa y el grifo hay toda una cadena que aún no garantiza el suministro.

Las presas se recuperan, y la señal es concreta: las lluvias recientes elevaron el sistema nacional de embalses a 1,252.95 millones de metros cúbicos almacenados, el equivalente al 62.07% de su capacidad máxima, de acuerdo con el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI). Es una buena noticia para un país que venía sufriendo una sequía prolongada. Pero para la familia que todavía espera el camión cisterna o llena cubetas en madrugada, la historia no termina en la presa.
Valdesia sube, y eso importa para Santo Domingo
El director del INDRHI, Olmedo Caba Romano, informó que la presa de Valdesia alcanzó el 79.2% de su capacidad. Ese dato no es menor: de ese embalse se abastece el acueducto Valdesia-Santo Domingo, lo que favorece una fuente importante para el Gran Santo Domingo. Sin embargo, la región depende de varios sistemas, y la recuperación de Valdesia por sí sola no describe el funcionamiento de todos los acueductos ni la regularidad del servicio en cada sector.
El reporte del INDRHI también registró a Sabaneta en 90.7%, Monción en 89.3%, Tavera en 63.2%, Rincón en 52.3% y Montegrande en 46%. Los números dejan claro que la recuperación no es pareja en todo el país. Caba Romano aseguró que ninguno de los niveles registrados representaba una situación de peligro y que todos permanecen bajo vigilancia técnica.
Del embalse al grifo: una cadena larga
El 62.07% es el promedio del almacenamiento conjunto. No significa que cada presa tenga ese nivel, ni que los hogares reciban ese mismo porcentaje de servicio. Entre la reserva de agua y el grifo abierto hay que captar, potabilizar y distribuir, y cada uno de esos pasos puede fallar.
La propia estructura técnica del sistema Valdesia lo ilustra: el embalse capta el agua y la conduce mediante infraestructura que aprovecha la presión de la altura de la presa, pero después viene el tratamiento y la distribución sector por sector. El nivel de la presa mide una reserva, no el funcionamiento de toda la cadena.
Además, las mismas lluvias que llenan los embalses pueden complicar temporalmente la producción de agua potable. Las crecidas arrastran sedimentos y elevan la turbidez del agua cruda, lo que puede obligar a detener plantas de tratamiento. El 28 de octubre, el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) informó la suspensión de operaciones en algunos sistemas afectados por altos niveles de turbidez. Un mismo período lluvioso puede mejorar las reservas y perjudicar el suministro inmediato en determinadas zonas al mismo tiempo.
El diagnóstico venía de meses atrás
La situación actual tiene antecedentes. El 12 de octubre, el director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Felipe Suberví, había advertido que varios acueductos del Gran Santo Domingo operaban por debajo del 50% de su capacidad por la reducción de los caudales, y que las lluvias aisladas no bastaban para asegurar la recuperación de las fuentes.
Las dificultades se venían arrastrando desde julio, cuando la CAASD anunció bajas presiones e interrupciones temporales en Los Alcarrizos, Pedro Brand, Pantoja, Los Girasoles y residenciales de la avenida República de Colombia, como consecuencia directa de la mengua en los caudales. Ese panorama, según informó Panorama Nacional, es el contexto previo a las precipitaciones recientes.
Sedimentos, averías y pérdidas pendientes
Caba Romano también se refirió al arrastre de sedimentos hacia los canales de riego como consecuencia de las crecidas, un problema que requiere intervenciones para mantener la circulación del agua. El director del INDRHI mencionó además trabajos de extracción de materiales acumulados en Valdesia y en el contraembalse Las Barías.
Por su parte, Suberví había reconocido la necesidad de reducir pérdidas en la red y atender averías pendientes, factores que también afectan cuánta agua llega realmente a los hogares.
¿Cuándo llega el alivio a la llave?
Las cifras del INDRHI son una señal favorable, y no hay que minimizarlas: después de meses de sequía, tener las presas se recuperan es el primer paso necesario. Pero para la familia que ha tenido que almacenar agua o pagar un camión, el alivio real llegará cuando abra la llave y el agua salga. Eso depende de que toda la cadena, desde la captación hasta la tubería del barrio, funcione sin interrupciones. Esa parte de la historia todavía está en proceso.



