Colombia cierra la "paz total": nuevo presidente rompe los diálogos con grupos armados ilegales
El presidente Abelardo de la Espriella liquidó las mesas de negociación heredadas de Gustavo Petro, revocó credenciales y declaró agotada la opción del diálogo.

La política de paz total Colombia llegó a su fin oficial. El presidente colombiano Abelardo de la Espriella firmó el viernes por la noche una serie de resoluciones que terminan las conversaciones de paz con varios grupos armados ilegales, dando por muerto el proyecto que fue el sello del gobierno de su antecesor, Gustavo Petro.
Las resoluciones, conocidas este sábado, revocan los nombramientos de representantes del Gobierno y anulan el reconocimiento otorgado a los delegados de las organizaciones armadas al margen de la ley que participaban en los llamados "espacios de conversación sociojurídica" impulsados por Petro.
Los grupos afectados y las razones del cierre
Las mesas clausuradas involucran al Estado Mayor de los Bloques Magdalena Medio (EMBF) —que incluye al comandante Gentil Duarte, el comandante Jorge Suárez Briceño y el Frente Raúl Reyes—, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada (ACSN).
El argumento central del Gobierno es la falta de voluntad real de los grupos para avanzar hacia la paz. "No ha sido posible seguir evidenciando la voluntad real de paz y de reinserción a la vida civil del grupo armado al margen de la ley", señala una de las resoluciones en referencia a la CNEB.
El texto también recuerda que es "potestad constitucional del presidente de la República decidir cómo, cuándo y con quiénes puede llevar a cabo acercamientos y conversaciones de paz", dejando claro que De la Espriella no siente obligación jurídica de continuar lo que heredó.
Credenciales revocadas y réplica de los negociadores
Junto con el cierre de las mesas, la Presidencia revocó las credenciales de todos los negociadores del Gobierno ante esos grupos, así como el reconocimiento a sus contrapartes armadas. Uno de los afectados, Armando Novoa, jefe negociador ante la CNEB, calificó la medida de "acto innecesario": aseguró que el 6 de agosto —un día antes de que De la Espriella asumiera— los representantes ya habían presentado "renuncia irrevocable a esa responsabilidad" y que solo "bastaba con aceptarla".
El naufragio de una apuesta ambiciosa
La paz total fue la apuesta central de Petro, pero naufragó en serie. Los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y con el Estado Mayor Central (EMC) —la principal disidencia de las antiguas FARC— fueron suspendidos por el propio Petro, quien también alegó falta de voluntad de paz de esos grupos. La negociación con el Clan del Golfo, la mayor organización criminal del país, tampoco arrojó resultados concretos.
El EMBF, uno de los grupos cuya mesa acaba de cerrarse, tiene su propia historia de fracturas: en 2024 se separó del EMC precisamente por negarse a continuar los diálogos con Petro, lo que ilustra cuán fragmentado y volátil era el escenario que heredó el nuevo gobierno.
"La opción del diálogo está completamente agotada"
De la Espriella fue explícito desde antes de llegar al poder. Prometió que en su gobierno "no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables" como las que, a su juicio, otorgó Petro, y en su discurso de investidura declaró que "la opción del diálogo está completamente agotada" con los grupos armados ilegales.
Lo que queda por definir es qué estrategia de seguridad concreta adoptará su gobierno para enfrentar a organizaciones que, pese al fracaso de las negociaciones, siguen operando en el territorio colombiano. Esa es la pregunta que Colombia —y la región— tendrá que responder en los próximos meses.
Con información de El Nuevo Diario.



