El papa León XIV celebra misa en Lourdes y pide penitencia ante 150,000 fieles
El pontífice celebró misa multitudinaria en el santuario francés, condenó las corrientes que "redefinen el valor de la vida humana" y llamó a la conversión frente a los conflictos globales.

El papa León XIV celebró este domingo 27 de septiembre una misa histórica ante cerca de 150,000 fieles en el santuario de Lourdes, Francia, y convirtió la homilía en un llamado urgente: penitencia y conversión frente a un mundo que, en sus propias palabras, "va mal". El papa León XIV en Lourdes no habló de política ni de economía, sino de guerra, sufrimiento y la fragilidad humana que, según él, el mundo moderno se empeña en rechazar.
"¿Cómo no van a conmover nuestros corazones los conflictos?"
En la pradera del santuario, ante peregrinos llegados de todo el planeta, el pontífice condenó "las corrientes actuales que pretenden redefinir el valor de la vida humana ante la enfermedad, el sufrimiento o la vejez". Y las puso en contraste directo con Lourdes, al que describió como "un santuario de la esperanza cristiana" donde "no se rechaza ninguna fragilidad. Sus muletas, sus sillas de ruedas, sus lágrimas ocultas no son obstáculos: son el lugar, por excelencia, donde ustedes son respetados plenamente, acogidos y transformados por el amor infinito de Dios".
El papa fue contundente al señalar que "el único obstáculo para la salvación es el pecado, el retraerse en sí mismo, ese rechazo a Dios que nos encierra en nuestras propias tinieblas". En ese punto, recordó las palabras que la Virgen pronunció a la pastora Bernardita en la gruta de Lourdes: "¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia!".
Un llamado a la Iglesia también hacia adentro
León XIV no limitó su exhortación al mundo secular. Pidió también a la Iglesia "tener el valor" de convertirse "para sanar las profundas heridas, las infidelidades y los dolorosos extravíos cometidos en su seno", en una alusión directa a los escándalos que han sacudido a la institución en años recientes.
"La Virgen nos pide que hagamos penitencia, no sólo por nosotros mismos, que la necesitamos, sino también por los pecadores, por un mundo que va mal. ¿Cómo no van a conmover nuestros corazones los conflictos cada vez más extendidos, que destruyen tantas vidas inocentes?", afirmó el pontífice. Y cerró ese pensamiento con una sentencia: "Sin embargo, el mal que sufre nuestra época proviene del corazón del hombre".
Los enfermos, "en el corazón de la Iglesia"
Una parte significativa de la homilía estuvo dirigida a los miles de enfermos que acuden cada año a Lourdes en busca de consuelo o milagro. "Queridos enfermos que conocen el sufrimiento, tan numerosos en Lourdes, ustedes tienen la posibilidad de vivir sus penas y sus dolores en este espíritu de ofrenda para entrar en ese proceso redentor que tanto necesita el mundo. En este sentido, están verdaderamente en el corazón de la Iglesia y su papel es insustituible", les dijo.
El papa cerró la homilía con un mandato pastoral: "Conviértanse, en sus países, sus diócesis y sus familias, en testigos activos de esta fuerza y esta ternura divinas, que nos permiten continuar el camino y alcanzar la meta".
Qué sigue en la agenda papal
La jornada del papa León XIV en Lourdes no terminó con la misa. Según la agenda confirmada, el pontífice continuará con un encuentro en el santuario junto a enfermos, personal de asistencia y voluntarios. Por la tarde rezará el rosario y participará en la tradicional procesión de las velas en la explanada, acompañado por los peregrinos. Lourdes recibe millones de visitantes al año, y esta visita papal refuerza el peso simbólico del santuario como epicentro de la fe católica mundial.



