José Mármol advierte que la mediocracia no puede imponerse como alternativa de futuro
El filósofo dominicano lanzó una advertencia contra el populismo y los influencers que buscan poder político, al recibir su Doctor Honoris Causa en la Universidad APEC.

El ensayista y filósofo dominicano José Mármol lanzó el lunes 28 de septiembre una advertencia que pocos en el país están dispuestos a decir en voz alta: la mediocracia no puede imponerse sobre los pilares de la razón, el bien común, la convivencia y la libertad. Lo dijo desde el podio del Teatro Nacional, al recibir el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad APEC, ante el auge de influencers y empresarios mediáticos que impulsan candidaturas políticas.
Su mensaje fue directo: "No permitamos que la mediocracia y su mirada miope, junto a las ideologías populistas e irresponsables, lleguen a imponerse en nuestra sociedad como presuntas alternativas de futuro, quebrantando los pilares de la razón, el bien común, la convivencia y la libertad."
La IA y la "sociedad de cretinos digitales"
El filósofo estructuró su discurso de aceptación en tres grandes reflexiones: la educación, la hipermodernidad como amenaza al proyecto humanístico y la palabra como horizonte creativo. En el corazón de su análisis estuvo la Inteligencia Artificial y el uso desmedido de los medios digitales, que a su juicio están construyendo una cultura del clic y un desinterés creciente por lo humano y lo colectivo.
Mármol llamó a ejercer una "resistencia humanística" frente a lo que describió como la "seducción ilusoria" de las plataformas virtuales, un "espectáculo trivial, efímero y ruidoso" que amenaza con desplazar la auténtica cultura. Advirtió que delegar en la IA las tareas esenciales de pensar y de crear va "en detrimento del desarrollo de nuestro cerebro" y de la huella que dejamos como especie.
Apoyándose en el pensador e historiador israelí Yuval Noah Harari, Mármol señaló que "entregar a la inteligencia artificial la competencia lingüística, la facultad de pensar y nuestra memoria, atributos genuinos del humano, es poner en el riesgo de la irrelevancia absoluta a toda la especie humana y su legado histórico." Y fue más lejos, citando al filósofo y neurocientífico Michel Desmurget: si la tecnología deja de ser un recurso para convertirse en sustituto radical de la capacidad humana, se abona el terreno para crear una "sociedad de cretinos digitales."
El "clic, luego soy" que reemplazó al "pienso, luego existo"
Mármol fue contundente al describir el estado actual: "Estamos, y es penoso admitirlo, alienados en el delirio consumista del 'clic, luego soy' propio de las pantallas, que se opone diametralmente al 'pienso, luego existo' cartesiano." Una frase que resume la tensión entre la filosofía clásica y la vida digital que muchos dominicanos viven sin nombrarla.
El filósofo también abordó el riesgo de una IA descontrolada, señalando que los propios tecnólogos y filósofos de las tecnologías temen que la "automejora" de estos sistemas se convierta en un "peligro cósmico." Recordó que Bill Gates ya advirtió que una IA sin control podría costarle la vida a mil millones de personas. Mármol pidió definir "paradigmas de control y propósitos constructivos" antes de que ese escenario sea irreversible.
Vigilar a "los señores del aire"
En uno de los pasajes más cargados de su discurso, Mármol tomó prestado el concepto del filósofo español Javier Echeverría para alertar sobre las grandes compañías tecnológicas: "No hay que ser tecnófobos, pero tampoco tecnólatras; hay que vigilar en favor de la dignidad humana las ambiciones desenfrenadas de 'los señores del aire', como llama Echeverría a las grandes compañías que controlan las nubes de datos y ejercen la tecnodominación neofeudal."
El discurso de Mármol llega en un momento en que la política dominicana empieza a calentarse de cara a futuros ciclos electorales, con figuras mediáticas y empresarios de plataformas digitales sonando como posibles candidatos. Su advertencia sobre la mediocracia como falsa alternativa de futuro queda en el debate público justo cuando ese debate lo necesita. Lo que sigue es ver si alguien en el sistema político recoge el guante.



