Christa Pike sobrevive a dos dosis de inyección letal en Tennessee
Sus abogados presentaron una moción de emergencia para frenar la ejecución después de que ambas jeringas fueran aplicadas y la condenada continuara con pulso y sin perder el conocimiento.

Christa Pike sigue con vida después de recibir el contenido de dos jeringas de inyección letal la tarde del miércoles 30 de septiembre en la prisión de máxima seguridad de Riverbend, en Nashville, Tennessee. Sus abogados presentaron una moción de emergencia ante un tribunal federal para frenar de nuevo su ejecución, argumentando que la condenada seguía con pulso y sin perder el conocimiento luego de que se completara el protocolo de ejecución.
A las 8:26 de la noche, hora local, testigos presentes en la sala observaron cómo "habían inyectado el contenido de ambas jeringas con los productos químicos de la inyección letal y Pike seguía viva y roncando", según el escrito presentado por su defensa ante el tribunal federal. Los abogados añadieron que "no ha perdido el conocimiento y sigue teniendo pulso" y que las cortinas de la cámara de ejecución "se han bajado dos veces".
Una ejecución que empezó, se paró y se retomó en horas
La ejecución estaba pautada para la mañana del miércoles 30 de septiembre, pero el Tribunal Federal de Apelaciones del Sexto Circuito la suspendió cuando faltaba aproximadamente una hora para que se cumpliera. La corte quería examinar los argumentos de la defensa de que en el juicio original no se presentaron al jurado pruebas sobre los abusos que Pike sufrió durante su infancia y adolescencia. Sin embargo, horas después, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, con los seis jueces conservadores votando a favor y las tres juezas progresistas (Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson) en contra, autorizó que se procediera con la condena.
En su disenso, las tres magistradas advirtieron que "la decisión deja vía libre para que el Estado ejecute a Pike antes de que se examinen debidamente los recursos aún pendientes contra su condena". La portavoz del Departamento Correccional de Tennessee, Dorinda Carter, declaró a los periodistas presentes que no podía facilitar de inmediato información sobre lo ocurrido, y no estaba claro de inmediato qué procedería tras el doble intento fallido.
El crimen que la llevó al corredor de la muerte
Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, ocurrido en 1995 en Knoxville, al este de Tennessee, cuando ambas estudiaban en un centro de formación profesional para jóvenes. Según los registros del caso, Pike, junto a su novio de entonces, Tadaryl Shipp, de 17 años, y una tercera persona, llevaron a Slemmer a un lugar apartado. Pike golpeó, pateó y cortó el cuello a la joven en un ataque que duró más de media hora, y la golpeó repetidamente en la cabeza con trozos de asfalto. Slemmer falleció a causa de esos golpes. Shipp fue condenado a cadena perpetua; la tercera persona declaró contra los dos y obtuvo libertad condicional.
En la petición de clemencia, Pike dijo: "Yo era una joven de 18 años con una enfermedad mental. Tardé muchos años en comprender siquiera la gravedad de lo que había hecho. Y aún más en aceptar a cuántas personas afecté. Le quité la vida a la hija, la hermana, la amiga de alguien. Ahora me repugna pensar que fui capaz de cometer un crimen así", según lo publicó The Associated Press.
Historial de abusos y salud mental en el centro del debate legal
La defensa de Pike argumentó ante los tribunales que sufrió agresiones sexuales desde entre los dos y cinco años por parte del novio de su abuela, y que fue agredida nuevamente a los 11 y a los 17 años. Fue diagnosticada con trastorno bipolar y estrés postraumático. Los abogados sostienen que sus problemas de salud mental sin tratamiento y su historial de abusos le impidieron "frenarse". Pidieron que se le sustituyera la pena de muerte por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, señalando además que Tennessee ha anulado las sentencias de siete hombres condenados a la pena capital por delitos cometidos a los 18 años, sin que ninguna otra persona de esa edad haya recibido esa condena en ese Estado desde Pike, hace 30 años.
Un antecedente reciente en la misma prisión
Lo ocurrido en Riverbend no es inédito en Tennessee. En mayo de este año, un equipo de salud pasó más de una hora intentando sin éxito canalizar una vía intravenosa al recluso Tony Carruthers en esa misma prisión. El gobernador republicano Bill Lee ordenó detener aquella ejecución y después concedió una suspensión de la pena de un año. En el caso de Pike, Lee negó una petición de clemencia y no intervino antes de que se procediera con las inyecciones. En Estados Unidos se han realizado 29 ejecuciones en lo que va de 2026.
Aún no se ha comunicado una nueva fecha ni hora para la ejecución de Pike, y su defensa ha agotado prácticamente todos sus recursos legales. La madre de Slemmer, May Martínez, que había viajado desde Jacksonville, Florida, a Nashville para presenciar la ejecución, había pedido que se cumpliera la condena y lamentó en días recientes que la atención sobre el caso se hubiera concentrado en Pike, dejando en un segundo plano a su hija.



