América Latina invierte solo el 3.8% del PIB en salud y frena su desarrollo
Expertos reunidos en Costa Rica advierten que no gastar en salud no ahorra dinero, sino que multiplica la deuda futura: cada dólar invertido en vacunas retorna 20.

América Latina invierte apenas el 3.8% del PIB en salud, un nivel que expertos internacionales califican como una trampa fiscal que compromete el crecimiento económico de toda la región. Así lo advirtieron este martes especialistas reunidos en el Roche Press Day sobre inversión en salud, celebrado en San José, Costa Rica.
"No gastar en salud no implica tener ahorros, es todo lo contrario. Implica que estamos postergando y multiplicando ese gasto. La factura ya existe, la pregunta es quién la está pagando", advirtió Marcela Ponce, representante del Grupo Banco Mundial en Costa Rica.
La matemática del descuido: cada dólar que no se gasta cuesta más después
Ponce puso un ejemplo contundente para ilustrar el argumento: por cada dólar que se invierte en vacunas, el retorno económico alcanza los 20 dólares. Y fue más allá: según datos que ella misma citó, una mala salud podría costarle hasta el 15% del PIB anual a un país hacia el año 2040, mientras que una buena salud puede aumentar el PIB en un 7%.
"El gasto en salud no compite con otras prioridades de desarrollo, es una inversión que permite todas las demás inversiones en los países", afirmó la representante del Banco Mundial. "La salud protege el capital humano y el capital humano es lo más importante para el desarrollo económico."
Sin embargo, la región enfrenta restricciones fiscales de difícil solución, y a eso se suma el envejecimiento acelerado de su población. Héctor Villareal, profesor e investigador de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, reconoció que el problema fiscal "no se va a resolver de la noche a la mañana" y señaló que la informalidad laboral agrava aún más el panorama.
La frontera entre lo público y lo privado se va a borrar
"El problema es que es muy fácil ir arrinconando la inversión en salud", dijo Villareal, quien llamó a construir una "nueva arquitectura" que ponga en valor real la seguridad social. Su pronóstico para las próximas dos décadas es claro: "la frontera entre lo público y lo privado se va a ir borrando."
Para ese camino, Villareal propone transitar hacia una "lógica de prepago, de seguros, de gastos médicos mayores, menores y especializados", y abrir la discusión sobre cómo hacer sostenible el financiamiento del sistema.
Carlos Aruz, fundador de Findem Financial Services, sumó otro eje: la eficiencia y la fiscalización. "Debe haber una clara determinación hacia la eficiencia y fiscalizar a las autoridades para que haya consenso para lo que es importante y tiene valor", dijo, e instó a eliminar la pregunta de cuánto cuesta y reemplazarla por cuánto rinde, ya que el retorno social de las inversiones en salud es "medible."
Vivir más años, pero más enfermos
Los datos del Centro de Salud McKinsey presentados en el evento revelan una paradoja preocupante: mientras América Latina aumenta la expectativa de vida, también crecen los años que la gente vive con mala salud. En 2025, la expectativa de vida es de 77 años, de los cuales 10.9 se vivirán en condiciones de mala salud; hacia 2035, esa expectativa subirá a 80 años, pero 12.1 de ellos serán de baja calidad de vida.
El mismo informe del Centro McKinsey proyecta que por cada dólar que se invierta en salud en la región, el retorno será de 2.4 dólares, una cifra que los expertos presentaron como argumento central para convencer a los gobiernos de priorizar el gasto en este sector. El llamado de todos los panelistas fue el mismo: la pregunta no es si la región puede darse el lujo de invertir más en salud, sino si puede darse el lujo de no hacerlo.



