RD quiere fabricar semiconductores pero no sabe cómo
A más de un año de la Estrategia Nacional de Semiconductores, el gobierno admite que aún audita capacidades y no tiene inversiones confirmadas. Expertos y empresarios advierten que el reto va mucho más allá de los incentivos fiscales.
La industria de semiconductores es la gran apuesta tecnológica de República Dominicana, pero a más de un año de presentada la Estrategia Nacional de Fomento a la Industria de Semiconductores (ENFIS), el país todavía no ha definido qué puede fabricar, para quién ni con qué presupuesto. Eso es lo que se desprende de la información que el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) proporcionó esta semana.
El Decreto 324-24 estableció el desarrollo de la industria de semiconductores como prioridad nacional. Sin embargo, el MICM reconoció que trabaja en "la evaluación de las capacidades nacionales, la identificación de oportunidades dentro de la cadena de valor y el acercamiento con empresas y socios estratégicos". En otras palabras: todavía se está definiendo el punto de partida.
"No son anuncios de inversiones confirmadas"
El titular del MICM, Eduardo "Yayo" Sanz Lovatón, aclaró que el país ha sostenido reuniones y acercamientos con empresas para presentar sus capacidades y explorar inversiones, pero que esos procesos "se encuentran en distintas etapas y no constituyen anuncios de inversiones confirmadas". Sanz Lovatón explicó que el enfoque ha sido auditar capacidades reales de infraestructura, logística y talento antes de especular sobre el potencial del país.
La magnitud del desafío quedó en evidencia con una cifra del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): una sola planta de fabricación de semiconductores con capacidad para producir 50,000 obleas al mes requeriría una inversión mínima de US$15,000 millones, destinada en su mayor parte a equipos especializados.
Los expertos marcan el paso
Baldo Dalporto, experto en electrónica aplicada a la física, planteó que República Dominicana tiene una oportunidad real en la cadena de semiconductores, pero con una hoja de ruta clara: "Mi evaluación es que debe avanzar mediante proyectos definidos de diseño, pruebas y, cuando exista un socio industrial con clientes y tecnología, ensamblaje y encapsulado". Dalporto subrayó que primero hay que definir qué se va a fabricar y para quién, porque un centro de diseño, una línea de encapsulado y una fábrica de transistores sobre obleas tienen presupuestos y requisitos muy diferentes.
El experto también alertó sobre la meta gubernamental de producir y exportar semiconductores antes de 2028, anunciada en marzo de 2026: "Debe tratarse como una meta pública. Su cumplimiento tendrá que comprobarse mediante contratos, instalación, calificación y ventas". Su recomendación fue financiar por etapas, con resultados técnicos y comerciales que justifiquen cada ampliación.
Incentivos fiscales solos no alcanzan
El MICM indicó que ha diseñado un marco de incentivos complementarios para la industria de semiconductores, aunque su formalización depende de aprobaciones legales pendientes. La apuesta va más allá de lo fiscal: el Estado busca mejorar la agilidad logística en aduanas y crear esquemas de cofinanciación para el entrenamiento de ingenieros especializados.
Roselyn Amaro Bergés, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo), fue directa: los incentivos fiscales han sido fundamentales para las zonas francas, "pero no son suficientes por sí solos para atraer industrias de mayor complejidad tecnológica". Amaro Bergés planteó que el verdadero reto es pasar de la planificación a la ejecución, identificar los segmentos donde el país puede competir y traducir la estrategia en inversiones concretas, empleos especializados y nuevas exportaciones.
Talento, energía y aduanas: los tres cuellos de botella
El MICM reconoció que entre los principales obstáculos están el desarrollo de talento técnico e ingenieril, la confiabilidad de la infraestructura eléctrica, la eficiencia aduanera y la competencia con otros destinos que también van detrás de estas inversiones. La Fundación de Tecnología de la Información e Innovación (ITIF) advirtió que para entrar en la fabricación de electrónica avanzada, el país tendrá que ser capaz de educar y forjar una fuerza de trabajo calificada.
El economista Huáscar Jiménez, director ejecutivo del Centro de Estudios Turísticos y Desarrollo Local (Cetdel), añadió que el éxito de la estrategia no debe medirse solo por el número de empresas atraídas o el valor de las exportaciones, sino por el valor agregado nacional, la productividad, los salarios y la incorporación de funciones de ingeniería, validación y diseño.
Lo que hay sobre la mesa
Entre los avances concretos figura la firma de un memorando con la Arizona Commerce Authority y la presentación de oportunidades dominicanas ante la Asociación Española de la Industria de Semiconductores (AESEMI). Dalporto también destacó una base exportadora eléctrica y electrónica existente, un microchip universitario diseñado y validado mediante fabricación internacional, y nuevas ofertas de formación.
La OCDE señaló en marzo de 2026 que aún no operaban empresas de semiconductores en el país y que la presencia de microelectrónica era reducida. Por su parte, el MICM aún valida el alcance del estudio comercial previsto en la estrategia y no confirma una posible fecha de publicación. Lo que sigue, según todos los actores consultados, es convertir los contactos exploratorios en proyectos con escala sostenible, antes de que la ventana de oportunidad global se cierre.



