Casi 1,000 niños han perdido la vida en la guerra de Ucrania
Al menos 940 menores de 18 años han muerto desde febrero de 2022, según un análisis del medio independiente ruso Meduza publicado este lunes 12 de octubre.

Casi 1,000 niños han perdido la vida como consecuencia de la guerra de Ucrania desde que el conflicto estalló en febrero de 2022. Esa es la cifra que arroja un exhaustivo análisis del medio independiente ruso Meduza, publicado este lunes 12 de octubre, que contabiliza al menos 940 defunciones de menores de 18 años en Ucrania y en Rusia.
Para llegar a ese número, los periodistas de Meduza cruzaron datos de organizaciones internacionales, autoridades de ambos bandos del conflicto, publicaciones en redes sociales, informes policiales y artículos de prensa, entre otras fuentes abiertas. Casi todos los casos fueron confirmados por dos o más fuentes independientes.
873 muertes en Ucrania, 67 en Rusia
El desglose geográfico revela la magnitud del impacto en cada país. Según Meduza, para septiembre de 2026 se pueden confirmar 873 muertes de menores en territorio ucraniano y 67 en Rusia. El análisis del medio abarca el territorio de Ucrania dentro de sus fronteras de 1991, lo que incluye Crimea, Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, las regiones anexionadas por Moscú entre 2014 y 2022. En el caso de Rusia, los datos contemplan únicamente el territorio reconocido internacionalmente.
Una cifra que puede ser mucho mayor
El propio Meduza advierte que se trata solo de una estimación inicial y que el número real de víctimas infantiles puede ser significativamente mayor. El medio también señala que en 2026 el número de fallecimientos entre menores rusos y ucranianos ha aumentado en comparación con otros periodos del conflicto, una tendencia que agrava el ya devastador balance humano de la guerra.
El conflicto entre Rusia y Ucrania, que superó cuatro años de duración, sigue siendo uno de los más mortíferos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Las organizaciones internacionales de derechos humanos llevan años alertando sobre el impacto desproporcionado de la guerra en la población civil más vulnerable, incluidos los niños.
Lo que queda por determinar es el alcance real de las bajas infantiles, un número que, según Meduza, los registros oficiales de ambos gobiernos no logran capturar en su totalidad.



