Fuerza antipandillas en Haití: RD y Haití acuerdan presionar por despliegue total de los 5,500 efectivos
Los cancilleres Bisonó y Forbin se reunieron en la frontera y exigen que la comunidad internacional complete el contingente autorizado por la ONU, que hoy tiene solo 450 agentes desplegados.

La fuerza antipandillas en Haití sigue siendo el centro de la agenda entre Santo Domingo y Puerto Príncipe. República Dominicana y Haití acordaron este jueves presionar juntos ante la comunidad internacional para lograr el despliegue completo de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) y respaldar la renovación de su mandato, que vence a finales de septiembre.
El compromiso quedó plasmado en una declaración conjunta firmada por los cancilleres dominicano, Víctor Bisonó, y haitiano, Raina Forbin, tras una reunión bilateral no anunciada que se celebró en una zona de la frontera común.
Solo 450 de los 5,500 efectivos están desplegados
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorizó la GSF en septiembre de 2025 con un contingente previsto de 5,500 efectivos. Sin embargo, el despliegue ha avanzado a paso de tortuga: actualmente solo operan en territorio haitiano unos 450 agentes procedentes de Chad, menos del 10% de la fuerza autorizada.
Ante ese déficit, Bisonó y Forbin subrayaron que el despliegue completo y la extensión del mandato son condiciones indispensables para que la misión pueda recuperar la seguridad, fortalecer las instituciones haitianas y sentar las bases de una paz sostenible. Ambos cancilleres llamaron al Consejo de Seguridad de la ONU a garantizar el financiamiento y la continuidad de la operación.
Más de 1,400 personas han perdido la vida en tres meses
La urgencia de la reunión tiene nombre y cifra. Según datos citados por Carlos Ruiz Massieu, representante del jefe de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), la violencia de las pandillas dejó más de 1,400 personas sin vida y cerca de 600 heridas entre abril y junio de 2026 — un ritmo devastador que paraliza instituciones, economía y servicios esenciales mientras las organizaciones criminales controlan vastas zonas del país.
En ese contexto, República Dominicana y Haití priorizaron reforzar los mecanismos de cooperación en seguridad fronteriza y migración, dos áreas de alta sensibilidad para ambos gobiernos.
Consulados y vuelos: señales de un deshielo
Los cancilleres también pusieron sobre la mesa la "normalización" de las operaciones consulares dominicanas en Haití, con el objetivo de restablecerlas "a la mayor brevedad posible" una vez existan condiciones de seguridad. Además, sostuvieron un encuentro con representantes del sector empresarial de ambos países, donde se abordó la importancia de impulsar actividades productivas, crear empleos y dinamizar las relaciones económicas bilaterales.
Los ministerios de Relaciones Exteriores de ambas naciones calificaron la reunión de "amplia cordialidad" y reiteraron su disposición de mantener el diálogo bajo principios de respeto mutuo y buena vecindad.
Un acercamiento tras años de tensión acumulada
El encuentro es el último de una serie de pasos que buscan normalizar una relación que tocó fondo en septiembre de 2023, cuando República Dominicana cerró completamente su frontera tras la construcción haitiana de un canal en el río Masacre, obra que Santo Domingo calificó de ilegal. A eso se sumó desde octubre de 2024 un amplio programa de deportaciones de ciudadanos haitianos en situación migratoria irregular.
El deshielo ha avanzado lentamente: el 17 de abril pasado ambos gobiernos anunciaron la reanudación de los vuelos comerciales —suspendidos desde marzo de 2024— que fueron restablecidos el 30 de mayo. En mayo de 2025, Haití también designó un nuevo embajador en Santo Domingo, rompiendo tres años sin representación diplomática formal.
¿Qué sigue?
El reloj corre: el mandato de la GSF vence a finales de septiembre de 2026 y la fuerza antipandillas en Haití todavía está muy lejos de su capacidad operativa plena. La presión diplomática de RD y Haití ante el Consejo de Seguridad de la ONU será clave para definir si la misión se renueva con más músculo —o si la inseguridad en la frontera sigue siendo el vecino incómodo que el lector dominicano paga con costos de seguridad, migración y economía cada día.



