Frontera dominico-haitiana: general retirado advierte que confluyen cinco crisis a la vez
El exsecretario de las Fuerzas Armadas José Miguel Soto Jiménez dice que la línea divisoria con Haití acumula desafíos económicos, culturales, sanitarios y de seguridad que superan lo geográfico.

La frontera dominico-haitiana no es solo una raya en el mapa: es el punto donde chocan cinco crisis al mismo tiempo. Esa es la advertencia del general retirado José Miguel Soto Jiménez, miembro de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo, quien sostuvo esta semana que esa línea divisoria concentra desafíos económicos, culturales, lingüísticos, sanitarios y políticos que agravan la situación del país.
"Hay que especificar que en esa frontera confluyen otras fronteras. Esa no es simplemente la frontera entre República Dominicana y Haití", afirmó Soto Jiménez durante su participación en el programa El Sol de la Mañana.
Posición geopolítica que no da respiro
El exsecretario de las Fuerzas Armadas enumeró cuatro condiciones geopolíticas que hacen singular la situación dominicana: ser el centro geográfico del Caribe, la cercanía con Estados Unidos, compartir la isla con el país más pobre del hemisferio occidental y ubicarse en lo que llamó "el centro geográfico de la frontera imperial del Caribe".
"La República Dominicana tiene cuatro características desde el punto de vista geopolítico muy singulares. Primero, nuestra ubicación geográfica como centro geográfico del Caribe, conjuntamente con Haití. Segundo, nuestra cercanía con el imperio más poderoso del mundo, Estados Unidos. Tercero, compartimos la isla con el país más pobre del hemisferio occidental", precisó el dirigente político.
Esa combinación, explicó, no es circunstancial: es una realidad permanente que obliga al país a desarrollar políticas de defensa y seguridad diseñadas desde sus propias condiciones, no copiadas de otros contextos.
La asimetría económica, el detonador principal
Para Soto Jiménez, el elemento que amplifica todos los demás problemas es la brecha de desarrollo entre los dos países. "Ahí confluyen muchas fronteras. Y eso lo que aumenta es el problema que nosotros tenemos por un simple sentido de la asimetría económica", señaló.
A esa diferencia se suman la barrera cultural y lingüística entre ambas poblaciones, las diferencias sanitarias que representan riesgos de salud pública para el lado dominicano, y la fractura política e institucional que vive Haití, marcada por la presencia de bandas armadas y el colapso del Estado.
Tráfico de armas, un problema sin fecha de inicio
El general retirado también abordó el flujo de armamento hacia Haití y fue enfático: el problema no es nuevo. Recordó episodios anteriores en los que, según explicó, se detectaron cargamentos de armas provenientes de Estados Unidos que transitaban hacia el territorio haitiano a través de la región.
Soto Jiménez vinculó la crisis de seguridad actual en Haití con antecedentes históricos de pérdida de control institucional y circulación descontrolada de armamento, una situación que, a su juicio, tiene raíces más profundas que el presente inmediato.
La escuela geopolítica dominicana, la deuda pendiente
El exfuncionario militar insistió en que República Dominicana necesita construir y fortalecer una escuela geopolítica propia: un marco de análisis estratégico que parta de las particularidades del país y su entorno, en lugar de importar visiones ajenas a la realidad caribeña.
Afirmó que la relación con Haití y la cercanía con Estados Unidos son variables fijas en cualquier cálculo de política exterior y seguridad nacional, y que ignorarlas o minimizarlas equivale a diseñar políticas sin piso.
El llamado llega en un momento en que varios actores políticos y académicos debaten el modelo de relacionamiento con Haití. El Centro de Pensamiento Estratégico anunció que realizará un estudio sobre esa relación, lo que sugiere que el tema seguirá en el centro de la agenda en los próximos meses.



