Tu frontera tendrá zona libre de bandas de 20 kilómetros
El presidente advirtió que las Fuerzas Armadas impedirán la presencia de pandillas haitianas en esa franja; el ministro de Defensa confirmó que, hasta ahora, ningún grupo criminal ha avanzado hacia territorio dominicano.

La frontera dominicana tiene, desde este lunes 26 de octubre, una línea roja oficial: el presidente Luis Abinader declaró que el Gobierno no tolerará la presencia de bandas criminales haitianas a menos de 20 kilómetros del territorio nacional. La advertencia llegó en medio de una presentación pública sobre la situación de seguridad en Haití, donde las autoridades explicaron el estado actual de la vigilancia y la cooperación regional.
"Nunca la inestabilidad de Haití ha pasado a nuestra frontera, ni siquiera cercana a ella… Actuaremos en coordinación con el gobierno de Haití, pero no vamos a permitir esas bandas a menos de 20 kilómetros de la frontera", dijo Abinader.
Las Fuerzas Armadas, en su mayor nivel de alerta
El mandatario detalló que la República Dominicana ha reforzado su capacidad militar en los últimos meses: más personal desplegado, vehículos blindados adicionales, mayor uso de drones para vigilancia, ampliación de recursos aéreos y navales, y una inteligencia más robusta en los puntos de mayor vulnerabilidad. Según Abinader, aunque Haití vive su peor crisis de seguridad en décadas, esa inestabilidad no ha cruzado hacia el lado dominicano.
El ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ofreció los datos de inteligencia que respaldan esa afirmación. Explicó que las pandillas controlan al menos el 70% de Puerto Príncipe y varios corredores logísticos clave, pero que los desplazamientos de la población haitiana se dirigen principalmente hacia el oeste del país, no hacia los pasos fronterizos con República Dominicana.
Jimaní, Elías Piña y Dajabón: monitoreo permanente
Fernández Onofre informó que se mantiene vigilancia continua en Jimaní y Elías Piña. Agregó que entre las bandas más cercanas y la frontera dominicana operan al menos dos grupos haitianos de autodefensa que protegen sus comunidades y dificultan el avance hacia las zonas limítrofes. En cuanto al norte, el ministro aseguró que la inteligencia disponible no registra presencia de organizaciones criminales organizadas en Juana Méndez, la localidad fronteriza con Dajabón.
"Para la República Dominicana la prioridad en este momento es anticipar sus posibles efectos, mantener la capacidad de respuesta fronteriza y preparar decisiones basadas con indicadores verificables y escenarios prospectivos", afirmó el funcionario.
Por qué el Ejército dominicano no entra a Haití
El canciller Víctor "Ito" Bisonó explicó los límites de la participación dominicana en la crisis: el país no puede involucrarse directamente en las operaciones militares contra las bandas por los principios que rigen las misiones de paz de las Naciones Unidas. La participación directa de una nación fronteriza en el conflicto armado de su vecino podría generar cuestionamientos de imparcialidad, riesgos de escalada regional y problemas de legitimidad ante la comunidad internacional.
Lo que sí hace República Dominicana, según Bisonó, es cooperar logísticamente con el Grupo de Supresión de Pandillas (GSF) aprobado por la ONU: facilita el tránsito de contingentes internacionales que ingresan a Haití por territorio dominicano, apoya evacuaciones médicas, autoriza operaciones aéreas humanitarias y permite el traslado de equipos y suministros militares destinados a la misión. Actualmente hay 2,181 efectivos internacionales desplegados en Haití; la meta es llegar a unos 5,500 en los próximos tres meses.
Cinco años de gestiones diplomáticas
Abinader recordó que desde septiembre de 2021 ha venido presionando ante la ONU y otros organismos para alertar sobre el deterioro en Haití y reclamar una respuesta internacional coordinada. Las autoridades dominicanas sostienen que la combinación de fortalecimiento militar propio, vigilancia permanente de la frontera dominicana y cooperación con la misión internacional es la estrategia que ha mantenido la crisis al otro lado de la línea. Lo que falta por ver es si la misión del GSF logra desplegar los efectivos prometidos en el plazo anunciado y si eso cambia el mapa de control territorial en Haití.



