El 20% de los embarazos en adolescentes ocurre en RD
UNFPA y la farmacéutica Organon arrancan una intervención focalizada en cuatro barrios del río Ozama, donde el 23% de las mujeres jóvenes formó pareja antes de los 18 años.

Uno de cada cinco embarazos registrados en República Dominicana pertenece a una adolescente. Esa es la dimensión del problema que motivó el lanzamiento del proyecto "Acelerando la prevención de uniones tempranas y embarazos en adolescentes en el Ozama", impulsado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) junto a la empresa farmacéutica Organon. En lo que va de 2026, los embarazos en adolescentes suman 7,124 casos en los primeros seis meses, lo que equivale al 20.05% del total nacional.
Las cifras que marcan la urgencia en el Ozama
La tendencia general apunta hacia abajo: el segundo trimestre de 2026 cerró con 3,368 casos, una baja de 3.91% respecto al mismo período del año anterior. Pero la velocidad de ese descenso no alcanza para las comunidades periféricas del río Ozama, donde la situación es especialmente crítica. Según los datos que fundamentan la iniciativa, el 23% de las mujeres de entre 20 y 24 años en esa región declaró haber formado pareja antes de los 18 años; un 8.7% lo hizo incluso antes de los 15. La tasa de fecundidad del grupo adolescente en esa zona llega a 31 nacimientos por cada 1,000 jóvenes de 15 a 19 años.
Cuatro barrios, un modelo de intervención territorial
La acción se concentra en María Auxiliadora, Gualey, Los Guandules y Guachupita, cuatro comunidades de la cuenca del Ozama con acceso históricamente limitado a servicios de salud sexual y reproductiva. El plan busca expandir la disponibilidad de métodos anticonceptivos reversibles de larga duración (LARC) y articular un frente institucional que incluye al Ministerio de Salud (MISPAS), el Servicio Nacional de Salud (SNS), el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), la Procuraduría General de la República (PGR) y el Ministerio de la Mujer.
Mario Serrano, representante nacional del UNFPA, fue claro al definir lo que el proyecto exige: "Prevenir los embarazos y las uniones a temprana edad requiere un esfuerzo coordinado. Exige acercar información, ampliar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, a métodos anticonceptivos y generar oportunidades reales de desarrollo para que cada persona joven y adolescente pueda tomar decisiones informadas sobre su futuro."
Segunda fase de una alianza con resultados previos
El proyecto no parte de cero. Es la segunda fase de la colaboración entre UNFPA y Organon. Durante el acto del 28 de octubre, la coordinadora de Movilización de Recursos y Alianzas Estratégicas del UNFPA, María Villalain, expuso los resultados de experiencias anteriores financiadas por Organon en Azua, San Juan de la Maguana y Dajabón, intervenciones que sirvieron de base para diseñar el modelo ahora aplicado en el Ozama.
Diego Rosenthal, director de Organon Latinoamérica, explicó la apuesta de la compañía: "Invertir en la salud de las mujeres y las adolescentes es también invertir en el desarrollo de las comunidades. A través de nuestra colaboración con UNFPA y los aliados locales, buscamos contribuir a fortalecer este modelo de intervención integral y generar condiciones para que más jóvenes tengan mejores condiciones de salud, bienestar y desarrollo."
El acto y los próximos pasos
El evento del miércoles 28 de octubre reunió a funcionarios del gobierno, representantes del sector salud y líderes comunitarios en las instalaciones del Hospital Materno Infantil Dr. Julio Manuel Rodríguez Grullón, cuya puesta en marcha fue coordinada también con el SNS. Estuvieron presentes el doctor José Joaquín Puello Herrera, titular de la Ciudad Sanitaria Dr. Luis Eduardo Aybar, y el doctor Edisson Rafael Féliz Féliz, al frente del Servicio Regional de Salud Ozama (SRSO). El cierre del acto incluyó la exhibición de un testimonio en video de una beneficiaria del programa.
Según reportó RCC Noticias, los aprendizajes que genere esta intervención en el Ozama están pensados para replicarse en otras regiones del país, lo que convierte a estos cuatro barrios en un piloto de referencia para uno de los desafíos de desarrollo más persistentes de República Dominicana.



