La Suprema Corte no puede volverse un concurso de popularidad
El jurista Eduardo Núñez rechazó firmar el manifiesto de 112 abogados que respaldan a Fernando Langa Ferreira para presidir el máximo tribunal y advirtió que el proceso se está pareciendo demasiado a una competencia electoral.

El jurista Eduardo Núñez lanzó este martes 13 de octubre una advertencia que sacudió el debate judicial: la selección del próximo presidente de la Suprema Corte de Justicia se ha convertido en un concurso de popularidad, y eso, dijo, manda el mensaje equivocado. La declaración la hizo durante una entrevista en el programa El Sol de la Mañana, transmitido desde el Hotel El Embajador con motivo de los 100 años de la radio dominicana.
Núñez confirmó que el constitucionalista Eduardo Jorge Prats, a quien describió como su exprofesor y una figura que le merece gran respeto, le envió personalmente el documento que 112 juristas y académicos firmaron para pedir al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) que considere a Fernando Langa Ferreira para presidir el alto tribunal. Aun así, decidió no unirse.
"El documento me lo mandaron realmente, simplemente no me uní, digamos, que por motivos ideológicos", explicó.
La selección judicial no puede funcionar como campaña política
El problema que señala Núñez no es Langa como persona ni los juristas que lo respaldaron. Su crítica apunta al mecanismo: cuando un candidato judicial moviliza apoyos públicos, advirtió, se generan expectativas de reciprocidad que son incompatibles con la independencia que debe tener quien administra justicia.
"Yo entiendo que la presidencia de la Suprema Corte de Justicia no es una cuestión de movilizar apoyos", afirmó.
El jurista reconoció que el CNM tiene una composición política por la participación de representantes de distintos poderes del Estado. Pero aclaró que eso no significa que la lógica del proselitismo deba colarse en la selección de jueces.
"Yo entiendo que admitir que el Consejo Nacional de la Magistratura es un órgano político no nos podía llevar a admitir que sigue la misma lógica que la política proselitista", sostuvo.
¿Para qué sirven las evaluaciones si no son decisivas?
Uno de los cuestionamientos más directos de Núñez fue contra la coherencia del propio proceso. El CNM organizó entrevistas públicas a los aspirantes con el propósito declarado de evaluar su preparación, experiencia y propuestas. Pero si al final lo que pesa son los respaldos externos, preguntó Núñez, ¿para qué se difundieron esas evaluaciones?
"Si nosotros difundimos las entrevistas, si nosotros aspiramos a la transparencia, si nosotros queremos oír a los candidatos, ¿por qué razón el factor decisivo no se deriva de esa entrevista y de esa evaluación?", cuestionó.
Para él, el contexto actual está premiando la capacidad de tejer relaciones y acumular apoyos, no el mérito. "El contexto que se ha vivido lo que está premiando es la capacidad de influencia, la capacidad de apoyo, la capacidad de tejer relaciones", dijo.
Tres décadas de carrera judicial sin llegar a la presidencia
Núñez puso sobre la mesa un dato que pesa: República Dominicana lleva aproximadamente tres décadas construyendo un sistema de carrera judicial, y ningún juez formado dentro de ese sistema ha llegado a presidir la Suprema Corte de Justicia. A su juicio, eso es una contradicción que merece reflexión.
Consideró que el proceso debe reconocer a los magistrados que han dedicado su trayectoria al ejercicio de la judicatura y darles oportunidades reales de dirigir el Poder Judicial, siempre que reúnan las condiciones técnicas, administrativas y de liderazgo necesarias.
También rechazó que se presente la capacidad gerencial como el requisito principal para presidir el tribunal, argumentando que el presidente del máximo tribunal no solo gestiona lo administrativo, sino que encabeza el Pleno de la Suprema Corte y preside el Consejo del Poder Judicial.
El desafío de coherencia para Abinader
Núñez extendió el cuestionamiento al presidente Luis Abinader. Recordó que en decisiones anteriores relacionadas con el Ministerio Público, el Gobierno defendió la trayectoria profesional y la independencia de los funcionarios de carrera. Planteó que esa misma lógica debe aplicarse ahora al Poder Judicial.
"Por coherencia consigo mismo", respondió al ser preguntado sobre por qué el mandatario debería actuar diferente a otros presidentes en la escogencia de autoridades judiciales.
Por su parte, el documento cuestionado por Núñez fue firmado por 112 juristas que argumentaron que Langa reúne más de cuatro décadas de ejercicio jurídico y experiencia en distintas ramas del derecho. Defendieron además que la Constitución permite a juristas del ejercicio privado integrar la Suprema Corte y aspirar a su presidencia. Núñez aclaró que sus cuestionamientos no van exclusivamente contra Langa, pues otros aspirantes también han buscado respaldos durante el proceso.
El CNM retomó las evaluaciones de los aspirantes el pasado 5 de octubre. La decisión final sobre quién presidirá la Suprema Corte de Justicia queda pendiente y será uno de los movimientos institucionales más observados del año.



