Los chalecos amarillos regresan y sacuden a Francia
Bloqueos, barricadas en llamas y al menos 60 detenidos en París este sábado 17 de octubre, mientras Macron pide calma desde Bruselas y el gobierno despliega 5,000 agentes.

Los chalecos amarillos regresan a las calles de Francia casi ocho años después de su irrupción y este sábado 17 de octubre volvieron a poner al país patas arriba: bloqueos, barricadas de contenedores en llamas y enfrentamientos con la policía antidisturbios se registraron en París, Marsella, Estrasburgo, Lille, Lyon, Rennes, Burdeos y Montauban.
Solo en París, las autoridades reportaron al menos 60 detenciones. Varios de los arrestados llegaron al centro de la capital equipados con material de protección y armas prohibidas, según la policía.
Incendio en universidad y cargas policiales en varias ciudades
Durante la noche del viernes, un incendio destruyó parcialmente el tejado y la fachada de un edificio de la Universidad de Rouen, en Normandía. La fiscalía local estudia la pista criminal, aunque no ha confirmado conexión directa con las protestas.
En París, Marsella y Estrasburgo, los cuerpos de seguridad realizaron cargas para dispersar a los manifestantes, quienes prendieron fuego a barricadas formadas con contenedores de basura.
Macron pide calma; el gobierno responde con 5,000 policías
Desde Bruselas, donde participó en el Consejo Europeo, el presidente Emmanuel Macron hizo un llamamiento a la calma. Pero el Ministerio del Interior no dejó nada al azar: tiene a disposición el arsenal completo de los antidisturbios, incluyendo granadas de aturdimiento, cañones de agua y balas de goma.
El primer ministro Sébastien Lecornu convocó una célula interministerial de crisis para monitorear los acontecimientos en tiempo real.
La prefectura de policía de París desplegó 5,000 agentes y autorizó únicamente dos manifestaciones: una de los chalecos amarillos y otra de estudiantes, ambas con punto de partida en la plaza de la República. Las marchas que se acercaban a zonas de poder fueron prohibidas. Protestar en los Campos Elíseos, la plaza de la Bolsa, Chatelet-Les Halles o las inmediaciones de la Asamblea Nacional, el Elíseo o el palacio de Matignon conlleva una multa de 135 euros. Numerosas estaciones de metro permanecieron cerradas durante el día.
Un malestar que va más allá de la gasolina
Las chalecos amarillos regresan con una base social más amplia que en 2018. A las marchas se sumaron militantes de izquierda, sindicalistas, estudiantes, trabajadores del sector sanitario y agricultores. El denominador común: la pérdida de poder adquisitivo, impulsada por el alza en el precio de los combustibles, y el deterioro de los servicios públicos tras años de políticas del gobierno de Macron desde 2017.
El Reagrupamiento Nacional (RN), partido de extrema derecha, se desmarcó por completo de las protestas. Denunció lo que llamó una "estrategia de caos" de la extrema izquierda y se posicionó como defensor del orden y la legalidad.
¿Qué sigue?
Las autoridades francesas vigilan de cerca la evolución de los disturbios. Queda por verse si el movimiento mantiene la presión en los próximos días o si el despliegue masivo de seguridad logra contenerlo antes de que escale. Lo que sí es claro es que el malestar social que encendió a Francia en 2018 nunca se apagó del todo.



