Abren la cárcel de máxima contención con 123 presos peligrosos
Rapados y de naranja, los reclusos más temidos del país centroamericano fueron los primeros en entrar al complejo de US$35 millones inspirado en el modelo salvadoreño de Bukele.

Ciento veintitrés presos considerados los más peligrosos de Costa Rica llegaron este lunes 27 de octubre a la nueva cárcel de máxima contención del país: cabezas rapadas, uniformes naranja, y sin margen para equívocos sobre el mensaje que el gobierno quiso enviar. El ingreso de este primer grupo marca el inicio operativo de un proyecto de seguridad que le costó al Estado costarricense unos US$35 millones y que fue diseñado a imagen de la megacárcel salvadoreña de Nayib Bukele.
Entre los trasladados figuran los acusados en el caso del agente de policía Gerson Rosales Cascante, asesinado en un crimen que sacudió a la opinión pública. El Ministerio de Justicia los identificó como "los criminales de mayor peligrosidad del país".
El ministro que prometió recuperar el control de las prisiones
El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, no escatimó en declaraciones al recibir a los primeros reclusos. "Durante años se habló de la necesidad de recuperar el control de nuestras cárceles; ahora estamos demostrando con hechos que sí se puede", afirmó. Aguilar también definió el nuevo complejo como "un monumento a la seguridad nacional, una respuesta contundente frente al crimen organizado y una garantía de que el Estado ejercerá su autoridad sin titubeos".
La presidenta Laura Fernández había inaugurado el primer módulo el 14 de octubre, con capacidad para 1,020 privados de libertad. En esa ceremonia comprometió dos cosas: respetar los derechos humanos de los reclusos, y tener listos los cuatro módulos restantes antes de que termine diciembre, lo que llevaría la capacidad total del complejo a 5,100 presos.
Diseño calcado del CECOT: sin privacidad y con vigilancia permanente
La nueva instalación (oficialmente el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado) toma como referencia directa el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel construida en El Salvador para recluir pandilleros bajo el régimen de Bukele, a quien la presidenta Fernández ha reconocido abiertamente como modelo en materia de seguridad.
La arquitectura refleja esa inspiración: pasillos elevados sobre las celdas para que los guardias mantengan visión total del área, videovigilancia las 24 horas y puntos de control policial en zonas estratégicas. Cada módulo agrupa 17 celdas para aproximadamente 60 reclusos cada una, equipadas con camarotes metálicos y colchones delgados. Duchas y sanitarios están dentro de la celda, sin puertas ni ningún tipo de privacidad.
Al fondo de cada celda hay una salida a un pequeño patio encerrado por paredes y techo, por donde se filtra algo de luz y el calor característico de la provincia de Alajuela, en el centro del país. El complejo también cuenta con áreas para visitas conyugales y visitas convencionales, estas últimas separadas por cristal.
El hacinamiento, la cifra que el gobierno quiere cambiar
El impacto que más le importa al gobierno es el del hacinamiento. Las proyecciones oficiales apuntan a que, con el complejo funcionando a plena capacidad, la sobrepoblación penitenciaria caería del 59% actual a apenas un 15%, un alivio considerable para un sistema que lleva años rebasado.
La presidenta Fernández salió al paso de las críticas de la oposición y de organizaciones de derechos humanos que cuestionan las condiciones de reclusión. El Ministerio de Justicia, por su parte, calificó la apertura como una transformación histórica para el sistema penitenciario del país, basada en lo que definió como tres principios no negociables: orden, control y disciplina.
La siguiente prueba llegará en diciembre, cuando se espera la habilitación de los cuatro módulos restantes. Si el cronograma se cumple, Costa Rica pasará a tener uno de los sistemas de alta seguridad más grandes de Centroamérica, y toda la región seguirá de cerca si el modelo realmente dobla las cifras de hacinamiento.



