Bandas haitianas le cobran hasta US$5,000 por sus mercancías
Comerciantes de Dajabón reportan cobros para mover mercancías por Haití, mientras el Gobierno asegura que los grupos armados no han cruzado al lado dominicano.

Las bandas haitianas que operan cerca de la frontera dominicana están obligando a los comerciantes a pagar hasta US$5,000 semanales para mover mercancías por territorio haitiano. Ese es el dato más duro que puso sobre la mesa este martes 28 de octubre Iván García, presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes, en unas declaraciones que volvieron a encender la alarma sobre la situación en la línea limítrofe.
La pregunta central, sin embargo, sigue sin una respuesta definitiva: ¿las bandas haitianas que presionan la frontera ya operan dentro del territorio dominicano, o su dominio se mantiene del otro lado?
Lo que dicen los comerciantes: pagos y rutas alteradas
García explicó que los grupos armados controlan vías y corredores comerciales dentro de Haití, exigiendo pagos para dejar pasar camiones con mercancías. La presión ha obligado a modificar las rutas de transporte, lo que encarece la logística y genera pérdidas directas a los negocios que dependen del intercambio binacional.
El mercado fronterizo de Dajabón, uno de los puntos de comercio más activos entre ambos países, ya siente el golpe: según reportó N Digital, los comerciantes de esa zona reportan una reducción de ventas atribuida a la tensión en el vecino país. No obstante, la caída del comercio no equivale a que las bandas hayan ocupado suelo dominicano: el miedo, las restricciones de movilidad y la incertidumbre sobre el mercado haitiano también explican la contracción.
El Gobierno fija una línea roja: 20 kilómetros
El lunes 27 de octubre, el presidente Luis Abinader fue claro: el Gobierno no permitirá que ninguna banda haitiana se establezca a menos de 20 kilómetros de la frontera dominicana. La declaración marca una postura oficial firme, aunque también reconoce implícitamente que la amenaza existe y que las autoridades la monitorean de cerca.
El ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, ofreció el mapa más detallado hasta ahora. Según sus declaraciones, las organizaciones criminales controlan importantes carreteras que conectan Puerto Príncipe con otras localidades haitianas, incluyendo rutas que van hacia la frontera. Solo entre Jimaní y la capital haitiana, dijo, hay alrededor de siete puntos de cobro bajo el dominio de grupos armados.
Sin presencia confirmada frente a Dajabón ni Pedernales
Fernández Onofre aseguró, de todas formas, que no existen indicios de presencia de las principales bandas en Juana Méndez, frente a Dajabón, ni en Anse-à-Pitres, frente a Pedernales. Las autoridades dominicanas mantienen vigilancia activa sobre los movimientos de estas organizaciones. Además, grupos comunitarios de autodefensa dentro de Haití habrían contribuido a frenar el avance de las bandas hacia ciertas zonas.
Eso no cierra del todo el debate. Las denuncias de cobros por mercancías y los efectos económicos de la crisis haitiana son hechos verificables, pero no demuestran por sí solos que los grupos armados controlen comunidades del lado dominicano. Son dos realidades distintas que conviene no mezclar.
Dos hechos claros, una interrogante abierta
Lo que sí está establecido con claridad es esto: las bandas ejercen presión y control sobre rutas comerciales dentro de Haití, según tanto los comerciantes dominicanos como las propias autoridades militares. Al mismo tiempo, el Gobierno afirma que esos grupos no han avanzado hacia los principales pasos fronterizos.
La pregunta sobre si las bandas haitianas que presionan la frontera tienen algún grado de presencia o influencia en territorio dominicano sigue abierta. Responderla con certeza requiere contrastar las declaraciones oficiales con reportes verificables sobre el terreno, algo que hasta el momento no ha ocurrido de forma pública y documentada. Lo que está en juego no es solo el comercio en Dajabón: es la soberanía territorial y la seguridad de las comunidades que viven y trabajan en esa franja.



