Trump viaja a Irlanda a su campo de golf y se reunirá con presidenta que lo criticó
El presidente de EE.UU. llega este fin de semana a Doonbeg para el Abierto de Irlanda, pero también tendrá cara a cara con Catherine Connolly, quien lo criticó abiertamente y marchó en su contra en 2019.

Trump viaja a Irlanda este fin de semana con una agenda que mezcla negocios, golf y diplomacia en tierra que no siempre le da la bienvenida. El presidente de Estados Unidos partió este viernes hacia el oeste de la isla para presenciar el Abierto de Irlanda, torneo que se disputará en su propio campo de Doonbeg tanto el sábado 12 como el domingo 13 de septiembre.
El viaje no es solo recreativo. Este sábado por la mañana, Trump realizó una visita de cortesía a la presidenta irlandesa, Catherine Connolly, en la residencia oficial de Áras an Uachtaráin, en Dublín, antes de trasladarse a Doonbeg para el torneo.
Reunión bilateral con el primer ministro
Tras el encuentro con Connolly, Trump mantuvo una reunión bilateral con el primer ministro Micheál Martin en Farmleigh House, la residencia oficial para huéspedes del Estado irlandés, también ubicada en Dublín. Además, pronunció un discurso ante personal diplomático estadounidense y líderes empresariales en Deerfield, la residencia oficial del embajador de EE.UU. en Irlanda.
La presidenta que lo criticó y marchó en su contra
El encuentro con Connolly acaparó la atención desde que se anunció. La presidenta irlandesa, en el cargo desde noviembre de 2025, ha sido abiertamente crítica con la política exterior de Trump, especialmente por su postura frente a la OTAN y el respaldo de Washington a Israel en la guerra de Gaza. En 2019, durante una visita anterior de Trump a la isla, Connolly participó en una manifestación en su contra.
La tensión tiene otro ingrediente: en una reunión con Martin en la Casa Blanca el pasado marzo, durante los actos del Día de San Patricio, Trump se refirió erróneamente a Connolly en masculino, un desliz que no pasó desapercibido.
El patrón: golf y diplomacia en sus propias canchas
No es la primera vez que Trump combina compromisos oficiales con paradas en sus propiedades. En julio de 2025 viajó a Escocia durante cinco días y aprovechó para negociar con la Unión Europea y con el entonces primer ministro británico Keir Starmer, mientras hacía escala en sus complejos de golf de Turnberry y Aberdeenshire, en plena tensión arancelaria con la UE y el Reino Unido.
El patrón se repite en Irlanda. Queda por ver si los encuentros de este fin de semana producen acuerdos concretos o si la visita queda en el historial como otra jornada donde el negocio y la política se mezclaron en el mismo green.



