La psiquiatra Ylsa Quero pone en jaque la justicia selectiva
El arresto y posterior liberación bajo fianza de la doctora Ylsa Quero reabre el debate sobre si el sistema judicial dominicano aplica el mismo rigor a todos los profesionales de la salud.

El caso de la psiquiatra Ylsa Quero encendió la pregunta que muchos dominicanos se hacen desde hace tiempo: ¿hay justicia selectiva en este país? La doctora fue arrestada, luego puesta en libertad bajo fianza y presentación periódica, y su caso ha puesto bajo la lupa la forma en que el sistema judicial trata a los profesionales de la salud cuando enfrentan denuncias.
Detenciones inmediatas para unos, silencio para otros
La pregunta central del debate es incómoda y directa: ¿por qué algunas denuncias contra médicos y especialistas generan detenciones fulminantes, mientras otras, incluso en casos donde hay pacientes fallecidos, no reciben el mismo tratamiento? La respuesta no está en el expediente; está en quién es el acusado, quién lo defiende y cuánto pesa su apellido en el sistema.
Esa disparidad, real o percibida, es exactamente el combustible que alimenta la desconfianza ciudadana en las instituciones. Cuando la gente ve que la vara no mide igual para todos, deja de creer que la justicia es ciega.
El filo del debido proceso
Investigar es un deber del Estado, nadie lo discute. Pero el debido proceso no es un lujo ni un privilegio: es una garantía constitucional que protege a todo imputado, sin importar su profesión ni su status social. El caso de Quero ilustra precisamente esa tensión: entre la necesidad de que la justicia actúe con rapidez y la obligación de que lo haga con proporcionalidad.
La liberación bajo fianza y presentación periódica sugiere que el tribunal evaluó que no existían los criterios de peligro de fuga o riesgo para la investigación que justifican la prisión preventiva. Esa es, en teoría, la norma que debería aplicarse a todos por igual.
Lo que el caso deja sobre la mesa
El debate que abre el apresamiento de Ylsa Quero no termina con su liberación. La pregunta que queda sin responder es la más importante: ¿se investigan con el mismo celo los otros casos donde hay pacientes fallecidos y ningún médico ha visto el interior de una celda?
Mientras esa pregunta no tenga una respuesta concreta del Ministerio Público, la percepción de justicia selectiva seguirá siendo el verdadero fallo del sistema. Lo que sigue es esperar si las autoridades demuestran, con hechos, que la ley es la misma para el poderoso y para el que no lo es.



