EE.UU. afloja sanciones a Venezuela tras terremotos: ¿qué cambia?
El Tesoro de Estados Unidos suavizó parte de su vigilancia financiera para que llegue más rápido la ayuda tras los sismos que dejaron pérdidas por US$19,600 millones.

Estados Unidos le puso freno de mano —pero solo por un tiempo— a parte de su supervisión financiera sobre Venezuela. La flexibilización de sanciones a Venezuela busca que la plata para reconstruir el país después de los terremotos fluya con menos trabas.
Ojo, que esto NO es que le quitaron las sanciones. Es otra cosa.
Según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la medida entró en vigor este 27 de julio y estará activa hasta el 29 de enero de 2027.
¿Qué dice en cristiano? Que la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) no va a perseguir a los bancos que muevan pagos vinculados a operaciones ya autorizadas para ayudar a Venezuela a levantarse.
O sea, que un banco estadounidense que procese dinero para asistencia humanitaria o reconstrucción no va a estar temblando de que le caigan encima.
El Tesoro fue claro: esto no es levantamiento de sanciones. Las restricciones que maneja la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) siguen en pie, tal cual.
Además, los bancos tienen que seguir cumpliendo sus programas contra el lavado de dinero. Nada de relajarse.
Y el que se pase de listo, que se cuide: el Tesoro avisó que quien incumpla la ley a propósito NO estará protegido. La flexibilización es solo para operaciones ya aprobadas.
Todo esto llega después de los dos terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio. Fueron de magnitud 7.2 y 7.5, con apenas 39 segundos de diferencia entre uno y otro.
El golpe fue durísimo, uno de los peores desastres naturales de la historia reciente del país.
¿Cuánto costó el desastre? Un informe del Banco Mundial del 23 de julio calculó las pérdidas y necesidades de reconstrucción en unos US$19,600 millones. Una cifra que puede atrasar por años la recuperación.
La idea del Tesoro es que la ayuda llegue con menos obstáculos administrativos, dándole más seguridad jurídica a las instituciones financieras que participen. Falta ver ahora cuánto de esa plata realmente empieza a moverse hacia Venezuela.




