Más de 200 dominicanos atrapados en la guerra de Rusia
Un contrato militar ruso obtenido por N Investiga revela que salirse antes de un año implica una deuda con el Estado ruso; desertar puede costar entre 5 y 20 años de cárcel. Sus familias dicen que el Gobierno no ha hecho "absolutamente nada".

Más de 200 dominicanos atrapados en la guerra entre Rusia y Ucrania no pueden salir aunque quieran: el contrato militar ruso que al menos uno de ellos firmó los obliga a servir durante un año completo, y desertar puede costarles entre 5 y 20 años de prisión. Eso reveló el equipo N Investiga tras obtener acceso a ese documento oficial, redactado en ruso y basado en la Orden número 625 del Ministerio de Defensa ruso, emitida el 18 de septiembre de 2023.
El contrato establece obligaciones claras: cumplir las normas militares, respetar el juramento y "servir y defender a la Federación de Rusia". Quien se retire antes del año debe reembolsar al presupuesto federal ruso los recursos invertidos en su formación militar. En el documento revisado, el espacio para ese monto aparece en blanco, por lo que las familias desconocen a cuánto podría ascender esa deuda.
Salir vivo o en cajón: las únicas salidas del contrato
El abogado y magíster en Seguridad y Defensa Nacional Juan José Eusebio explicó que la única salida anticipada contemplada en el contrato es por causas justificadas: heridas que impidan seguir combatiendo o, en el peor de los casos, la muerte. La deserción, en cambio, puede acarrear penas de entre 5 y 20 años de prisión bajo la legislación rusa.
Eusebio fue aún más directo sobre las condiciones reportadas en testimonios de extranjeros reclutados. "Básicamente están mandando carne de cañón al frente de una guerra", afirmó.
Herreros y técnicos engañados con ofertas de trabajo en Facebook
La historia de Jesús Campusano, herrero de 52 años, residente en Bajos de Haina y padre de cuatro hijos, ilustra cómo funcionó el reclutamiento. Salió del país el 27 de julio rumbo a Rusia tras recibir una propuesta de trabajo civil publicada en Facebook. Luego le informaron que el contrato sería por un año y se renovaría automáticamente.
Antes de cortar comunicación, Campusano le envió una advertencia cifrada a su hermana Cristina. "Ya me van a mandar. Si dentro de tres meses no te tiro, ya tú sabes", le dijo, sin explicarle abiertamente qué podía ocurrirle.
Yeudy Pérez Figuereo es otro caso. Su madre, Orquídea Figuereo, contó que tres días después de su partida él llamó desde un centro médico donde le realizaban estudios. Las comunicaciones se fueron espaciando hasta casi desaparecer. Posteriormente, sus hermanas lo confrontaron y Yeudy les reveló que negarse a cumplir órdenes podía tener consecuencias fatales. Pese a no tener experiencia militar, a menos de dos semanas de llegar a territorio ruso ya recibía reconocimientos por "disciplina, responsabilidad y lealtad al deber militar", según un certificado fechado el 8 de septiembre.
Maltratos, amenazas y tareas de recolección de cadáveres
El documental Atraídos al frente, publicado el 6 de octubre por Deutsche Welle (DW), recoge denuncias de maltratos, castigos y amenazas contra quienes intentan escapar. Un ciudadano indio entrevistado en el material aseguró que quienes intentaban huir podían recibir golpes, ser atados y devueltos al campo de batalla, o recibir disparos. Otro testimonio describe cómo combatientes extranjeros eran enviados dos veces al día a recoger cadáveres mientras sus superiores rusos permanecían alejados de esas tareas.
Orquídea Figuereo también denunció que su hijo y otros dominicanos habrían tenido que firmar los contratos bajo amenazas de agresión, una vez ya se encontraban en suelo ruso.
Familias claman por respuestas y el Gobierno queda en evidencia
Isabel Peguero, madre de Lorenzo García Peguero, técnico en publicidad de 32 años cuyo caso salió a la luz a finales de septiembre, no ha recibido respuestas satisfactorias de las autoridades. Su queja fue contundente: "Nosotros tenemos más información que el canciller. Ellos no han hecho absolutamente nada".
El canciller Ito Bisonó ofreció como respuesta la primera página en español de un contrato similar, sin firma, y argumentó que las relaciones contractuales individuales limitan las gestiones que puede realizar el Estado dominicano. Las familias, por su parte, entregaron expedientes a la Embajada de Rusia en República Dominicana para pedir el retorno de sus parientes. Según Isabel Peguero, ni siquiera fueron recibidas por el embajador, quien después habría dicho que desconocía la presencia de dominicanos en Rusia.
Tres meses después: 200 familias esperando
A tres meses de que salieran a la luz las primeras denuncias, el destino de más de 200 dominicanos reclutados y trasladados a Rusia sigue siendo una incógnita. Algunos familiares no saben dónde están sus parientes; otros saben que están heridos, pero ignoran en qué condiciones reciben atención médica o si algún día podrán regresar.
La pregunta que ya nadie puede esquivar no es cómo llegaron estos dominicanos a las filas rusas, sino si tienen alguna posibilidad real de salir con vida de una guerra en la que nunca debieron estar.



