Asma infantil mal controlada: las señales que los padres confunden con algo normal
Un especialista español advierte que tos, silbidos y cansancio en niños pueden ser indicios de que el asma no está bajo control, y explica cuándo ir al médico de inmediato.

El asma infantil mal controlada es más común de lo que muchos padres creen, y las señales de alerta suelen confundirse con síntomas menores que "pasan solos". El doctor Miguel Tortajada Girbés, jefe de sección de Neumología y Alergia Pediátrica del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, en Valencia, España, advirtió que incluso cuando un niño parece encontrarse bien, el seguimiento médico debe mantenerse de forma constante.
Tortajada señaló que la mayoría de los niños con asma presenta cuadros leves o moderados, pero insistió en que el tratamiento no puede interrumpirse y que los factores desencadenantes —entre ellos las condiciones ambientales y los cambios de temperatura— deben vigilarse de cerca.
Tos, silbidos y cansancio: síntomas que no son "normales"
El especialista advirtió que muchas familias normalizan síntomas como la tos persistente, los silbidos en el pecho o el cansancio ocasional, lo que retrasa la consulta médica y el ajuste del tratamiento.
Entre las señales clave de un asma infantil mal controlada están:
- Síntomas durante el día más de dos veces por semana.
- Despertares nocturnos por falta de aire.
- Dificultad para correr, jugar o realizar actividades físicas con normalidad.
- Uso del inhalador de rescate más de dos veces por semana.
- Episodios repetidos que requieren acudir a urgencias.
- Necesitar tres o más inhaladores de rescate al año.
"El objetivo del tratamiento es que el niño pueda dormir, jugar, hacer ejercicio y desarrollar su rutina habitual sin tos ni dificultad respiratoria", explicó Tortajada, citado por Noticias SIN.
Si una familia identifica tres o más de estas señales durante una misma semana, los especialistas recomiendan consultar al pediatra de inmediato para evaluar el tratamiento preventivo y determinar si son necesarios cambios.
No suspender el tratamiento, aunque el niño esté mejor
Uno de los errores más frecuentes, según los especialistas, es interrumpir la medicación de mantenimiento cuando el niño presenta menos síntomas. Esa decisión puede provocar crisis respiratorias evitables.
Los expertos también recomiendan revisar periódicamente la técnica de uso del inhalador, cumplir con los controles médicos regulares y evitar la exposición al humo de tabaco, alérgenos y otros desencadenantes conocidos.
Otro foco de atención es la reducción de la actividad física: si un niño empieza a jugar menos, a cansarse con facilidad o a evitar el ejercicio por falta de aire, podría tratarse de una señal temprana de empeoramiento que no debe ignorarse.
Asma grave vs. asma difícil de tratar: una diferencia importante
Tortajada aclaró que no todo caso de asma infantil mal controlada equivale a asma grave. En muchos pacientes, el mal control se debe a factores corregibles: técnica incorrecta con el inhalador, baja adherencia al tratamiento, exposición persistente a alérgenos o incluso un diagnóstico incorrecto.
Según los datos citados por el especialista, aproximadamente la mitad de los casos de asma mal controlada podría estar relacionada, al menos parcialmente, con factores evitables.
Además, entre 12% y 30% de los niños diagnosticados inicialmente con asma grave pueden presentar en realidad otra enfermedad con síntomas similares. Los casos verdaderamente graves representan apenas entre 2% y 5% de los pacientes pediátricos y requieren atención especializada.
Calor, tormentas y piscinas también disparan las crisis
Los expertos advierten que el verano no elimina el riesgo. El polen, el ozono, las tormentas, las piscinas cloradas y la suspensión de medicamentos son factores que pueden desencadenar síntomas incluso en épocas de aparente mejoría.
Un estudio publicado en el Journal of Hygiene and Environmental Health encontró que una mayor variación de temperatura durante el día se asocia con un incremento de las crisis asmáticas en niños durante la primavera y el verano.
Las olas de calor, en particular, se han vinculado con un aumento de 39% en las hospitalizaciones por asma y de 34% en las consultas de urgencia, según revisiones citadas por el especialista.
Cuándo ir a urgencias de inmediato
Los signos que exigen atención médica inmediata, sin esperar a la próxima cita, son:
- Dificultad marcada para respirar, hablar o caminar.
- Coloración azulada o pálida en labios o dedos.
- Hundimiento del pecho al respirar.
- Poca respuesta al inhalador de rescate.
- Somnolencia excesiva, confusión o agitación intensa.
Ante cualquiera de estas señales, los especialistas recomiendan trasladarse a un servicio de emergencias sin demora, sin importar si el niño había estado estable los días anteriores.
Con información de Noticias SIN.



